DE PISCO A CAÑETE, PERÚ (II)

Paramos en un peaje, el gran filosofo paga 22 soles a la señorita y me comenta:

– Esta es la Panamericana, esta carretera es a nivel de Sudamérica, o América, no sé. Creo que es de los chilenos.

  • Cree que ya terminaron de pagar los gastos, la infraestructura, con estos peajes.

– Claro, esto es ya corrupción, agarran y agarran dinero para ellos. Y teóricamente tienes derecho a muchos servicios, auxilio, mecánico, grúa… pero no lo hacen. Si te falló el coche, llamas y llamas y llamas, todo el día llamas y no llega nadie. Para que veas como es el Estado, que concesiona para que luego falte.

  • No va a venir la grúa pero alguien parará a ayudarte.

– No te conocen, como van a parar.

  • Usted paró a ayudarme a mí…

– Porqué paré? Porque yo se que eres turista, y que vienes a visitarnos, entonces tú ahora te vas a tu país y vas a decir, “en Perú hay personas que son amables, que te dan la mano”, y luego vendrán dos más, amigos tuyos. Yo trabajé también en turismo, y creo que al turista le trataban mal.

  • Ayuda a un turista pero no ayudaría a un igual?

– Lo ayudaría, sí. Si tengo capacidad, yo lo llevo. Ahora hace poco…

Durante unos quince minutos le escucho varias historias de otras ocasiones en que paró y dio transporte a otras personas: un limeño, un yankie, un alemán que se había quedado sin nada, y hasta le invitó a una gaseosa…

  • Karma, no? Haces algo bueno para los otros y algo bueno te va pasar a ti también…

– Sí, de verdad, yo no pido nada a cambio, pero si viene yo lo recibo con mucho cariño. Es una cadena, exactamente.

  • Cree que quien tiene menos a nivel material tiene más conciencia de que forma parte de esa cadena?

– Claro, sin duda. Y es lo que decíamos de que el más pobre es el más feliz. Oye y tú, tú qué crees?

  • Yo estoy completamente segura de que son mucho más ricos aquellos que menos tienen a nivel material, los que son más sencillos. Pero también veo que muchas de estas personas sencillas, no obtienen esa felicidad porque no tienen la capacidad de llegar a pensar lo hermoso que es el mundo porque tienen que trabajar todo el día y cuando llegan a casa quizás lo único que quieren es enchufar la televisión y desconectar y olvidarse de todo, porque están cansados, porque la rutina esclavizadora que esta sociedad o este sistema impone a la mayoría, les nubla el pensamiento. De ese modo conceptualizan lo dura que es la vida y prefieren entretenerse de algún modo, o incluso desahogarse, por ejemplo consumiendo alcohol o drogas. Y eso es lo que creo que necesitamos, todos juntos, cambiar, primero esa conciencia, para luego poder cambiar la situación. Y yo le pregunto a usted, como cree que vamos a cambiar esta sociedad, o este sistema?

– No lo vamos a cambiar. No se puede cambiar. Sabes por qué no lo podemos cambiar? Porque siempre va haber quien trabaje para los ricos. Porque si todos fuéramos iguales ya no se llenarían los bolsillos los ricos, ya no… Alguien tiene que ser la mano de obra.

Esta no me la esperaba, para nada. Me invade una sensación de tristeza. Y con una voz un poco más bajita le digo:

  • Algún día llegaremos a una situación en la que nadie trabaje para nadie obligatoriamente, todo el mundo trabaje para sí mismo, para los suyos, en sistemas colectivizados, comunitrios…

– Muy difícil no crees?

  • Ya fue así, y es así aun, por ejemplo en aldeas indígenas. Pequeños pueblos organizados comunitariamente, donde aun existe la trueca, no existe la moneda, no hay quien tiene más que otro, tu hijo es también mi hijo, hay un grande culto a la naturaleza, al sol a la luna, al agua, al aire, la tierra y el fuego. Valoran, respetan y hasta adoran a la madre tierra, teniendo a veces sus dioses en los elementos vitales, en el bosque. Usted es religioso?

– Soy, si.

  • Y, con todo el respeto por su fe, no cree que las grandes religiones han traído muchos conflictos y ha manipulado a la sociedad?

– También, si, pero… como te digo, yo soy católico.

Su reafirmación ante Dios como católico. Cambiamos de tema rápido, me cuenta varias cosas, sobre su vida, y divagando varios minutos más, llegamos a otro gran tema:

  • Entonces usted cree en el amor?

– Sí creo en el amor. El amor tiene sus bajos y sus altos, nunca puedes controlarlos. Hay cosas que en el transcurso, por ejemplo tienes amor por una persona pero con el tiempo lo vas matando, lo vas matando, o se va, el amor se va muriendo. Como seres humoans no somos perfectos.

Ponle una media hora más de pasear por sus cuentos y reflexiones morales.

  • Estamos llegando no? Le voy a hacer una última pregunta, la más difícil. Cuál usted cree que es el sentido de la vida?

– Mira, yo vivo para cuidar de mis hijos, cuidarme yo y… y tener una comodidad que como toda persona humana debe tener. Ese es mi sentido de la vida, después el resto…no aspiro a tener un fábrica, a tener una empresa, no, no. Por qué? Porque yo tengo bien claro que tener mucho dinero es como tener el diablo a tu lado. Yo ya pertenecí a la clase media, y he bajado de la clase media. Por qué? Porque tuve mi experiencia de vida, en dos oportunidades me quisieron sacar la vida, dos veces. Entonces, ahí dije, hasta aquí no más. Entonces para mi, los que tienen dinero andan pendientes… tienen que andar con guardaespaldas, y…“mi hijo no ha llegado del colegio, mi hijo no ha llegado del colegio, porque no ha llegado?”, para cobrarle una recompensa. Así como ahora vivo, no le tengo miedo a nadie, y vivo libre. Libre vivo, porque cuando tienes dinero te dan golpes.

  • Sin dinero usted se siente más libre?

– Es necesario, pero no demasiado.

  • Disculpe, voy a tener que hacerle otra pregunta. Que significa libertad para usted?

– Libre significa tener una vida normal, no? Tampoco por ser libre vas a hacer lo que quieras, no puede ser, todo a su medida, nada de exageración. Ese es mi concepto de ser libre… no sé, para ti que es ser libre?

  • Para mi ser libre es ser feliz, y para eso si que creo que has de poder hacer lo que quieras cuando quieras, siempre teniendo un sentido de responsabilidad social, no? La libertad de uno se acaba donde empieza la libertad del otro, si tu vas a invadir el respeto, la intimidad, la comodidad, la felicidad del otro, dejas de ser libre. Pero para mí sí que podemos hacer lo que queramos, siempre que no pises a los demás. Hace un tiempo que viajo, y me siento mucho más libre que dentro de una rutina, en una ciudad. Ahora cada día es distinto, y nunca existen la seguridad ni la certeza de nada, todo es espontáneo, y creo que en eso está la libertad. Y cada día tengo lo que necesito, hago lo que quiero, lo que siento, lo que pasa por delante de mí y me parece apetitoso. La única esfera de mi vida que no es libre es el hecho de necesitar dinero para comer. Para transporte conseguí ser libre, en la ayuda de los demás normalmente, el hospedaje igual, pero la comida no siempre es así. Y es una necesidad básica: es absurdo que tengamos que cubrirla con dinero, es como si hubiese que pagar dinero para hacer pis. Pero bueno, aun tengo mucho por saber de la libertad, ella es muy compleja, aunque muy simple a la vez, creo que cuando conoces toda su complexidad te das cuenta de lo simple que es. La quiero conocer mucho mejor, la voy descubriendo.

– Pero tú te has dado cuenta de que la persona más humilde es la que te ayuda más? No los ricos. Entre humildes nos apoyamos, nos damos la mano. El rico no, el rico cuida su capital.

  • Si, sin duda he ido comprobando en el camino. Bien, ahora sí, Cañete. Quiere comentar alguna cosa más?

– Solamente yo quiero, para que tu tengas una idea, yo me siento feliz y contento de que usted haya depositado su confianza en una persona que no conoce, porque nosotros a veces en la carreta, yo también, tenemos que cuidar la confianza. Pero con la ayuda de Dios, hacemos las cosas por el bien no por el mal. Porque soy un peruano de piel, y creo que nuca me va a pasar algo malo. Hay que tener la valentía de parar y ayudar, le he explicado a donde iba, se ha subido, y parece que he colaborado con usted, y usted ha colaborado conmigo, porque en sí, hemos viajado un trayecto placentero, hemos conversado, y para mí el viaje ha sido más bonito. Sin compañía queda el ánimo pesado.

  • Para usted es compañía, para mí no solo es un transporte, es un gran aprendizaje.

– Hemos compartido, y hemos aprendido los dos.

Le doy unas pulseritas para sus hijos y sus nietos, me bajo en la calle principal de Cañete, aun con la grabadora en una mano y el tubo de pulseras en la otra.

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One Response to DE PISCO A CAÑETE, PERÚ (II)

  1. Molt amè de llegir! Gràcies per compartir-ho!

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