Vivo en Corinto

Estoy aquí, al otro lado de la taza de café que te tomas en un pequeño espacio libre dentro de tu apretada agenda occidental. Ya hace meses que crecen los frutos, rojos y amarillos, muy enganchados a las ramas de los miles y miles de matas plantadas en norte del Cauca colombiano. Y con las lluvias de abril ya han madurado lo suficiente para que empiecen las largas jornadas de re
cogida. Si con la familia nuclear no basta, a menudo porque algunos de sus miembros están ocupados cortando marihuana o tomando en la cantina del pueblo, se avisa a los vecinos de la vereda de que pueden ir a “jornalear”. Pagan unos 400 pesos colombianos el kilo: el que trabaje duro puede conseguir unos 15.000 pesos por día, aproximadamente 5 euros. Una barra de pan cuesta 2.000 pesos y la gasolina ahora está a unos 2.200 el litro.

P1140686.JPGEstoy aquí, en el primer escalón de la cruel cadena que transporta la marihuana desde el agricultor colombiano hasta el adolescente que se fuma su primer porrito en el callejón del barrio. Cada vez que bajo al pueblo atravieso con la moto aromas de esta hierba tan rica pero que tanta pobreza crea. Y estoy aquí, donde la hoja sagrada de los pueblos andinos es prostituida para elaborar un polvo blanco que reboza la nariz de tantos empresarios en el mundo y el tráfico de la cual crea un entramado sanguinario de relaciones a escala mundial. Incluso llega a ser difícil encontrar hoja de coca tostada para mambear en rituales espirituales; llevarla a las cocinas de cocaína cotiza mucho más. Y para acabarlo de contaminar, algunas organizaciones, incluso de entrañables voluntarios norteamericanos, fumigan las plantaciones de esta planta milenaria con glifosato. Para acabar con el narcotráfico dicen. No duden nunca de que Monsanto está detrás de todo gran negocio inhumano.

Vivo en Corinto, Cauca, Colombia – pongan “Corinto Colombia” en Google imágenes para entender la esencia. Me acoge con amor una familia indígena, campesina. No todos los campesinos se consideran indígenas, pero casi la totalidad de los indígenas son campesinos. Aquí, a las cinco de la mañana empieza la jornada para la ama de casa que se levanta para empezar a cocinar. Hacia las seis el señor y los hijos comen un buen plato de arroz con lentejas o frijoles, papas y, cuando hay, una porción de carne o pescado de río. Y para la finca, con la ropa más remendada que tengan y botas de agua para avanzar entre el barro. Seguramente lleven una radio colgada para entretenerse mientras repiten la misma actividad durante horas. Cosechar café no tiene demasiado misterio, la complicación, en las sierras donde las comunidades indígenas se han ido viendo arrinconadas con el avance de los terratenientes, es trabajar en pendiente. Equilibrios para ir recogiendo frutos, llueva o hierva el sol sobre sus cabezas. En alguna ocasión quizás paren y se den el placer de comerse una guama, una guayaba o alguna otra fruta fresca que recojan del árbol que les hace sombra.

Más tarde o el día siguiente pasarán los frutos de café por la moledora para que salga la cascarilla, lo limpiarán para que permanezca sólo el grano y lo dejarán secar  al sol, removiéndolo cada pocas horas y tapándolo cada vez que llueva. Esto cada día durante la temporada de cosecha de café. Cuando sea la temporada de la coca ya les explicaré cómo es. Son los dos cultivos más comunes por esta zona junto con la marihuana. Siembra, cuida y cosecha. Toda la vida. A los 65 años y con una sonrisa en la cara el amo y señor de la casita de guadua y bareque, don Maximino, me asegura que de esto se trata la vida y que así morirá él, trabajando. Para que luego digan que los indígenas son unos perezosos. Cuando se puede, porque hay tiempo, dinero para el transporte y no llueve, se baja al pueblo a hacer la remesa del mes; arroz, sal, panela, aceite. Poca cosa porque la mayor parte de lo que necesitan todavía lo pueden extraer de la tierra propia. Quién sabe si por mucho tiempo: las grandes mineras ya tienen permisos para explorar este territorio, extremadamente rico en minerales. Y ya se sabe que de explorar a explotar van un par de letras. Ellas: el narcotráfico, el conflicto armado y la lógica extractivista neoliberal, han ido reduciendo estas comunidades que siempre se han mantenido en pie de guerra y que continúan resistiendo. Ahora bien, las víctimas mortales son semanales sino diarias.P1140171.JPG

En el núcleo familiar suelen ser unos cinco o siete hermanos. A menudo repartidos por el país; quizás no se ven durante años. Y por más que vivan bajo el mismo techo a veces no saben nada los unos de las otros. La centenaria tradición de opresión colonial y estatal ha dejado una triste herencia de resignación al trabajo y carencia de salud emocional, al menos en el ámbito familiar. Afortunadamente a nivel colectivo y comunitario se ha construido una fuerte tradición de lucha, resistencia y alegre rebeldía para combatir todo lo anterior. Pero no, a menudo no hay demasiada comunicación, y aun menos muestras de efecto entre familiares. Para poner un ejemplo, no saben muy bien si no celebran los aniversarios o la Navidad porque no son costumbres culturales propias o porque no hay ni ha habido recursos ni espíritu de celebración para hacerlo. El caso es que tampoco celebran los solsticios u otras fiestas originarias. Aunque últimamente a través de la organización indígena regional se están recuperando rituales importantes que se habían perdido socialmente pero no espiritualmente. Cada mes de agosto se celebra en alguna de las reservas indígenas del norte del Cauca el Saakhelu, ritual de pago a Uma Kiwe, la Madre Tierra.

Así que, como decía, hay mucha movilidad poblacional el origen de la cual es la precariedad laboral, de forma que podemos hablar de desplazamientos forzados, que se sumarían a los millones de desplazamientos forzados contabilizados oficialmente debido al conflicto armado colombiano. Indígenas, afrodescendientes y descendentes de europeos en una nación mezclada y atizada a la fuerza histórica y geográficamente, en el tiempo y en el espacio. En el mundo agrario, cuando no hay trabajo, los campesinos se van hacia otro lado, hacia donde le puedan haber dicho que están pagando bien la libra de coca o de café, aunque sea a horas de distancia. Y si en ese otro lado, un joven agricultor, se topa una buena racha porque sube el precio de la coca, conoce una muchacha bonita que está para casar, encuentra una tierra económica y cría una descendencia, ya tenemos a núcleos familiares que van disgregándose.

Y pasan los años y un día uno de los hijos decide ir a conocer a sus abuelos, abuelas, tíos y tías, hacia las tierras de donde un día lejano su padre marchó. Y en estas tierras originarias él se convierte en un familiar que viene de lejos, al quP1140626.JPGe quizás ya habían visto un par de veces de pequeño o tan sólo en fotografías. Y llega sin avisar, quizás porque no ha tenido cómo; no tiene sus números de celular o no tienen teléfono. O quizás porque no ha querido; porque si avisa quién sabe si los familiares se darán la molestia de hacer la cocina –seguramente de guadua y zinc- más grande, de matar una vaca o de comprar una cobija nueva. Y al llegar hay que reconocerse; “Sí, mi padre es el hermano de tu padre”, “Ah, tú eres el más pequeño?”, “No, soy el del medio, detrás mío hay dos más todavía!”, y conversaciones del estilo. Y matarán una gallina para hacerle honores a la visita y él reconocerá la manera parecida de cocinar, de ordenar la leña o de tejer la red de pescar de su padre en la de sus tíos.

Y una de las primeras cosas a preguntarse será: “Y cómo está la familia, están todos vivos?”.

 

Advertisements
This entry was posted in América Latina, cafè, Camponeses, Colombia, Corinto, cultius il·lícits, Nasa, pueblos indígenas, Uncategorized and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

One Response to Vivo en Corinto

  1. Escrius coses interessants amb paraules boniques. Segueix així!

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s