Barro

El camino está embarrado. Así lo siente una desde que, al nacer, le ponen un nombre, -y tambien un número- y empiezan a contar, con un sistema numérico que se reivindica universal, partiendo desde 0. La hegemonía occidental ya casi logró que estas dos condiciones existan en todo el mundo. Por suerte aun hay resistencias. Pueblos que no diferencian un lunes de un martes y que le dan más valor al espacio –al presente- que al tiempo. En cualquier caso, en la vida de un ser vulgar y común la embarrada sigue cuando no existe más remedio que ingresar a ese espacio donde los niños pasan la mayor parte de su tiempo –del tiempo en que no están en la mayor de las libertades: en sueños- y que marcará, en casi todos los casos, unos patrones a seguir estrictamente. Ingresan a la escuela, la primera gran e inamovible piedra.

Camino.JPG

Pero des de que una chispa natural, una capacidad lúcida e indescriptible que por llamarla de alguna manera llaman de Consciencia, empieza a iluminar con luz propia el camino, emergen de entre el barro nuevas piedras, troncos y otras múltiples posibilidades en las que apoyarse, a través de las que saltar y así lograr el anhelado movimiento. A veces se logra un ritmo ligero porque esas posibilidades aparecen juntitas, una detrás de la otra, sin mayores dificultades, sin vacíos interminables, sin espacio para la duda. En esos casos solo hay que pararle atención a no estar, en realidad, pisando encima las huellas de otra, cayendo en lo cómodo y fácil, resiguiendo el camino que alguien ya trazó: toca asegurarse de que se está construyendo el camino propio, el auténtico.

A veces las piedras están más alejadas las unas de las otras, algunas resbalan, otras son afiladas. A veces un tronco, al pisarlo, se hunde, o presionando con tu pié uno de sus extremos se levanta el otro golpeándote la rodilla. Todos obstáculos que se convierten en aprendizaje. Porque, encontrando el equilibrio y la armonía del camino, antes de tropezar, resbalar, pincharte o hundirte definitivamente, aparece un nuevo apoyo, otra opción en la y por la que seguir transformando y transformándote.

Otras veces hay dos, tres y cuatro opciones a tu alcance, todas posibles caminos, ninguna de entrada descartable. Te llega a invadir la incertidumbre: cuál será la que guarde más posibilidades de conocimiento, experiencia, aventura? Cuál de todas ellas será la que abra luego más puertas? Para la que se deja llevar en armonía por impulsos y emociones –y de vez en cuando una que otra razón- debe aparecer deseablemente ese instinto inherente, esa claridad repentina o esa señal del universo que permita no tener que tomar decisiones forzadas sino dejar que toda fluya.

Pero la armonía también tiene altibajos. A veces no encuentras manera de dar un paso más: quizás sea necesario mirar alrededor y una misma recoger y colocar, en la dirección por la que se quiera continuar, las piedras y troncos que alcances desde el lugar donde te atrancaste. Quién sabe, tal vez toque pedir ayuda a una amistad, a un amor, a una compañera de lucha, para poder seguir.

Pero qué hacer cuando realmente, en tiempos de turbulencias sociales, de circunstancias adversas, de emociones revueltas, una se encuentra parada mirando a todos lados y no encuentra por donde seguir, a donde subirse, donde apoyarse? Qué hacer? Esperar en el lugar para que tal vez el barro se seque y puedas seguir el camino despreocupada? Esperar para que quizás una tormenta lo inunde todo y el tronco en el que ahora flotas te lleve navegando hasta la orilla más próxima? Esperar para que, ojalá, algún ave te agarre con sus garras y te lleve volando hasta su nido para allí ser alimentada y protegida? Qué hacer cuando se acercan más que nunca esos patrones que la escuela incrustó des de la raíz en tu ser y que has intentado esquivar desde que la chispa de consciencia iluminó el camino propio? Cuando se avistan botes salvavidas llamados “empleo”, “comodidades”, “beca de estudios” siendo que la aventura en la que quieres seguir no incluye ninguna de esas opciones?

Tal vez, la mejor opción ahí, sea seguir descalza: embarrarse para hacer del camino una realidad amoldada a tu modo de vivir. Siempre seguir en la aventura.

Advertisements
This entry was posted in América Latina, caminar, camino, reflexão, Uncategorized and tagged , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s