Esmorzar desplaçat

Hi ha un senyor assegut al padrís d’una casa abandonada en un camí de terra que dóna a la carretera. Sosté una ampolleta de plàstic plena de “tinto” -cafè- i menja una “masa” fregida. Quan em torna els “buenos días” m’adono de que és cec. El bastó de fusta és al costat d’un gosset negre d’expressió fidel. Ha vingut a esmorzar aquí, més tranquil, perquè la seva finca dona a la panamericana i “con tanto gas y conflicto, uno emferma, que yo estoy con 81 ya”.

Fa quatre dies que la carretera està tallada. En aquest tram del Nord del Cauca són indígenes nasa. Camperols i comunitats afrodescendents tallen altres vies del país, prop d’unes 30. Són dies intensos a Colòmbia, dies de Paro Agrario indefinit: carreteres bloquejades, disturbis sanguinàris, sectors urbans que es sumen a la vaga, camioners i comerciants indignats i ridícules meses de negociació entre ministres i caps acomodats de les organitzacions socials. Però els que amunteguen troncs, pedres i filferros a les carreteres no han deixat els seus cultius per negociar els seus drets. Estan aquí per exigir, i ja s’hi han deixat la vida de tres companys.

“Cuando uno está con Dios, con la virgen y con los ángeles no pueden con él. A mi me intentaron matar en el hospital, el patrón lo hizo, para no pagarme la pensión. Pero no pudieron. Es un don que Dios me ha dado, no es por guapesas ni nada. Mandé una carta a Uribe y luego una a Santos pero no me hicieron caso. De esa quedé ciego y me pagaron la pensión con esta finquita y ya”. Un senyor al més pur estil García Marquez. “Con la ayuda de los Estados Unidos en el 74 si se podía. Las ayudas nunca estorban”. Un nostàlgic del Partido Liberal. “Ave María Santíssima! Todos queremos vivir, si o no? Tengo derecho a ser un adulto incapacitado, o no?”.

La vida té un valor massa efímer en terres d’eterna guerra. El cos d’un dels indígenes assassinats per L’Esquadró Mobil d’Antidisturbis (ESMAD) descansava ahir a la caseta que fa la funció de Misió Mèdica. Acordonat i salvaguarat per homes de la ONU i de la Guardia Indígena, una centena de persones de les comunitats en lluita i veïns de la zona s’acumulaven al seu voltant, xerrant, comentant. La meva inocència occidental jutjava les persones que fins i tot reien i bromejaven en aquell context. Però unes hores més tard, també entre riures, un dels savis de la tribu posava les coses al seu lloc exclamant que, “por lo menos estos murieron luchando, otros mueren trabajando!”. La mort, inherent a la vida, naturalitzada en el dia a dia colombià, senzillament perquè forma part de la naturalesa. La mala notícia és que  després de dècades de conflicte armat ja s’ha naturalitzat també l’assassinat i les massacres. I també per això segueix el conflicte, la sang demana lluita. I la pau demana justícia social.

Arriba la néta del vell cec amb un quadern d’exercicis i s’asseu al seu costat. No ha tingut escola durant tota la setmana. Ella si que podria arribar a l’escola, per més que hi hagi busos i “volquetas” del ESMAD cremats pel camí, és el professorat el que no podia arribar a l’escola, i encara bo que ràpidament han reaccionat i s’han unit a la vaga.

El vell ja ha viscut de tot i l’experiència l’ha portat, entre “lucidez y psicosis”, més aviat cap al derrotisme.

“Esto ya no tiene arreglo. Esto ya son profecias: el mundo nunca acaba, o digo mentiras? Pero esta generación si. Como cuando mandó Dios el gran diluvio”.

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Entrevista a Feliciano Valencia, preso político de consciencia del pueblo Nasa

“Resistencia es caminar y ser capaces de tener lo propio”

Berta Camprubí, Resguardo Mochique Los Tigres

Feliciano Valencia nació en el resguardo indígena Mochique Los Tigres del combativo departamento del Cauca, Colombia. Miembro del pueblo nasa, una nación ancestral que se extiende alrededor del río Cauca y los páramos del suroeste colombiano, ha aprendido desde niño a defender la autonomía de los pueblos indígenas y la unidad con el resto de comunidades oprimidas. Abre interesantes debates a partir de mis cuestiones durante más de tres horas en el Centro de Armonización Gualanday, centro penitenciario regido por la Jurisdicción Especial Indígena, donde cumple una condena de 16 años por el supuesto secuestro de un cabo del ejército infiltrado en una masiva movilización indígena el año 2008. A medida que avanza la dialéctica se va liberando de su diplomacia inicial y se radicalizan sus argumentos.

Usted es un referente para el movimiento indígena en una región, el Cauca, que es referencia para la lucha indígena a nivel internacional. En qué debería enfocarse ésta lucha en la coyuntura actual?

Mirando lo que hemos construido en los 45 años de proceso organizativo con el Consejo Regional Indígena del Cauca, el CRIC, creo que el movimiento indígena debe centrarse en primer lugar en consolidar los Planes de Vida como alternativa al modelo imperante dominante, fundados en lo cultural-espiritual. Segundo, centrarse en el tema de la autonomía. Hay que precisar que una cosa es la autonomía de los pueblos indígenas desde lo que somos, que es práctica y precisa, y otra cosa es la autonomía que nos da el Estado, una autonomía de papel.

El tercer elemento es la unidad con otros sectores para construir un poder popular más allá de lo indígena; la unidad con negros, con campesinos, con estudiantes, con sindicalistas y la unidad con muchos procesos sociales que vienen librando batallas. Una unidad sin vanguardias, sin caudillismos, una unidad de hecho. Y la otra prioridad debe ser defender el territorio, el territorio como la posibilidad de la existencia nuestra, la posibilidad de la existencia del planeta y del universo.

Líderes indígenas siguen siendo asesinados a diario como es el caso reciente de Berta Cáceres. Algún día terminará ésta persecución?

Creemos que ese es el coste político que los movimientos sociales, indígenas, populares, en el mundo hemos pagado por confrontar un sistema, un modelo y un poder establecidos. En esas ligas y en esas batallas hemos puesto muchos muertos, ahí nomás está el caso de nuestra compañera Berta Cáceres luchando en Honduras. Y nos preocupa mucho el caso colombiano porque si las condiciones de seguridad real no mejoran el postconflicto va a seguir contando muertos. En Colombia están habiendo negociaciones para que las FARC y el ELN se desmovilicen pero el paramilitarismo, algo contradictorio, va en aumento. Y el narcotráfico y las bandas criminales se mantienen. Y la institucionalidad colombiana es muy débil para actuar contra este tipo de crimen organizado.

Sufrimos el flagelo de la delincuencia común que es avasalladora ya en el país, sufrimos el problema de la corrupción y sufrimos a los bandidos o los delincuentes de cuello blanco. Si la correlación de fuerzas no cambia en el país y los que estamos buscando acceder al poder para transformarlo no tenemos las mínimas garantías, el asesinato de líderes sociales va a continuar. Por un lado está la eliminación física de los luchadores sociales, por otro lado la criminalización de la protesta social y por otro lado aun está la judicialización de los líderes sociales y populares como es el caso mío. Yo estoy condenado a 16 años de cárcel ser un luchador y un activista social. Cuando uno mira mi proceso, el derecho actuó de manera política; la justícia funciona al servicio de unos poderes.

Opina que América Latina está experimentando un giro a la derecha?

Intuimos que sí. Se ve en el contexto, en el vecindario, este mensaje, la pérdida de terreno del poder izquierdista social y la avanzada otra vez de la derecha. Entonces mira, Venezuela en crisis, a puertas de perder ese poder nacional que tiene, los modelos ecuatoriano y boliviano cuestionados en este momento… Así que parece que hubiera, o un repliegue o una nueva ocupación del poder real por parte de la derecha en Latinoamérica con Macri en Argentina como exponente. Brasil se mantiene con algunas dificultades pero hay una avanzada fuerte de la oligarquía y lo que más nos preocupa es que gane Trump en los Estados Unidas y que acabe con lo popular que queda en Latinoamérica.

Los gobiernos llamados progresistas –Evo Morales, Rafael Correa– han favorecido de manera real a los pueblos indígenas?

Es difícil de decir. No se ha dado en una realidad pragmática que podamos palpar y ver. Por ejemplo el gobierno progresista de Rafael Correa en Ecuador terminó enfrentado al movimiento indígena en algunas regiones. Los pueblos indígenas venezolanos, aunque tienen participación y reconocimiento en el gobierno, no tienen el poder ni los derechos establecidos como pueblos indígenas en las declaraciones internacionales. En Bolivia Evo Morales tuvo su periodo de crisis y el pueblo indígena se le enfrentó también respecto a su concepción de desarrollo. Los mapuches en Chile están prácticamente avasallados por el Estado y qué diremos de los argentinos, qué diremos de los guatemaltecos y etc. Así que hasta ahorita no ha habido un gobierno que haya retomado el pensamiento, la lógica y el modelo del gobierno indígena para utilizarlos en el gobierno convencional occidental o por lo menos tomarlos como referencia. Todavía nos ven como algo simbólico, como algo folklórico o como algo formalizado que debe tener un gobierno para decir “miren, si somos humanistas con los indígenas”, pero real, real, no.

El líder indígena en un ritual de pagament a la terra amb la comunitat. Ariel Arango

Las transnacionales, los tratados de libre comercio y los gobiernos neoliberales avanzan en América Latina. Como frenarlos?

Vuelvo a insistir en la unidad. Ese bloque, por decirlo así, indígena-campesino-afro que vive de la tierra y que tiene en el territorio su lógica vital, tiene que ser capaz de construir un paradigma económico propio, alternativo, real y capaz de confrontar el otro modelo. Si no tenemos una autosuficiencia para sostener estos procesos vamos a tener que ser dependientes de los Estados o dependientes de la cooperación internacional o de las dádivas que nos den en el mundo. Porque las necesidades avasallan a las comunidades y si vamos a vivir dependiendo del Estado en todo momento no vamos a poder permitirnos esa autonomía que reivindicamos.

Entonces, como parar el modelo neoliberal? Siendo capaces de satisfacer nuestras necesidades. Por ejemplo, mientras el poder hegemónico nos dé un sistema educativo al servicio del modelo neoliberal, un modelo económico basado en el extractivismo, nosotros tenemos que tener nuestro sistema educativo y social propios al servicio de nuestro modelo comunitario. Si las fábricas de Coca-Cola o gaseosas son funcionales al modelo neoliberal, los indios por qué consumimos gaseosas cuando nosotros divinamente podemos crear nuestras bebidas? No debemos hacerle el juego al modelo neoliberal, y esa debe ser una postura política muy fuerte en el interior de nuestros procesos. En fin, aprovechar todo lo que la naturaleza nos da para combatir el modelo neoliberal. Si él está acabando con La Madre Tierra nosotros debemos ser capaces de revertir y confrontarlo utilizando bien los recursos que ella nos da. Pero el neoliberalismo es una aplanadora, si no lo puedes confrontar con casas concretas, te pasa por encima.

“En el debate entre desarrollo y Buen Vivir en América Latina parece disputarse una parte fundamental del futuro del planeta Tierra”, dice Pablo Quintero. Cuáles son las contradicciones entre desarrollo y Buen Vivir?

El desarrollo está fundamentado en un sentido de bienestar que lo da la plata, los recursos económicos; es tener para poder ser y se ha ido metiendo a todo el mundo en esa lógica para la que hay que trabajar de modo tal que termina uno siendo esclavo de toda esta visión que no te permite ser libre. La lógica del Buen Vivir es contraria y contrapuesta. “Yo soy” primero; soy con la tierra, con el territorio, con mi cultura, con mi identidad, soy si tengo un pensamiento y lo construyo, lo defiendo y lo comparto. Tener comida, tener agua, tener casa, también, pero no la infraestructura sino una noción de casa a nivel de territorio y comunidad; puedo ir donde el vecino, puedo ir al río, a la montaña. Siembro, mis hijos van a comer de eso, se me enfermó mi hijo; subo al páramo a buscar las plantas medicinales, yo mismo le curo. Ese es el Buen Vivir para mí. Y es muy contrario a lo que nos ofrece la modernidad, con una visión de desarrollo que va eliminando la vida en el planeta.

La industrialización para la comodidad de la gente sacrifica las posibilidades de vida del resto de la humanidad. Con el agravante de que ese desarrollo y ese bienestar que planea el mundo occidental en clave de modernidad no es accesible para todo el mundo. No es fácil tener acceso a un carro, un apartamento, una buena universidad, son pocos los que pueden. En cambio, gozarnos esta Tierra, este paisaje, la naturaleza, la montaña, la comunidad, los amigos, el tiempo que quiera, eso no se mueve con dinero, eso se mueve con el territorio y la Madre Tierra. Así vemos la contradicción entre el desarrollo occidental y nuestro Buen Vivir.

Algunos estudios han demostrado que la concentración de riqueza está directamente relacionada con la devastación de ecosistemas, como combatirlas?

Es muy difícil porque el modelo neoliberal tiene una infraestructura muy bien montada. El sistema financiero, el educativo, de comunicaciones y tecnologías, todos le funcionan al modelo hegemónico avasallador. Pero nosotros tenemos los inventos diarios para contrarrestarles así que depende mucho de la conciencia política, el pensamiento, la actitud. Para contrarrestar esa lógica necesitamos mucha pedagogía, mucha educación, hay que descolonizar la mente porque nos la domaron, nos la adoctrinaron. Son 200 años de vida republicana, en el caso nuestro en Colombia, y son 500 años de sometimiento. No los vamos a sacar de la noche a la mañana pero se trata de seguir librando esta batalla permanente. Así que descolonizar tiene que ser una premisa, porque lo han hecho por todos los lados, por el gusto, por los oídos, por los ojos. El modelo neoliberal lo que hace es seguir alimentando la colonización y nosotros a veces no creamos contingencias suficientes. Se trata de insistir con las alternativas: sembrar, construir medio propios de comunicación, hacer mingas de pensamiento, mingas agrícolas, producción limpia, sin químicos, boicot a productos externos, gaseosas… Con lo buena que es el agua-panela con limón nuestra!

Si me pongo a hacer cuentas de lo que tengo para contrarrestar el modelo, lo tengo todo. El problema es que no lo estamos utilizando en masa. Y cómo llegar a las masas? a través de los usos y costumbres, de todo un proceso de recuperación de saberes y tradiciones que están allí esperando por nosotros.  Por ejemplo, la salud debe volver a ser preventiva como era antes. Hoy en día es cuando nos enfermamos que corremos a ver a nuestros the wala –médicos tradicionales- y no debe ser así. Qué es mejor, que nos pongan una farmacia acá arriba en la vereda o enseñar a los niños para qué sirve cada planta? Hay que mirar más hacia dentro. Las plantas no necesitan dinero, las pastillas, una inyección, un jarabe, si. Nos complicamos la vida cuando la naturaleza nos lo está dando todo. Nos dejamos avasallar. Contradicciones. Es una cuestión de convicción y de mucha conciencia. Si no tienes formación, cultura, pensamiento y conciencia tienes que acudir al dinero, porque ahí si el dinero te puede solucionar algo.

Contrarrestada con el alarmante gasto militar que tiene muchos Estados, la Guardia Indígena funciona sin armas y suele ser efectiva, cual es su estrategia?

Mira, el presupuesto para la seguridad de las fuerzas militares del país es equivalente al presupuesto de salud y educación juntas. Absolutamente absurdo. La Guardia Indígena tiene una dinámica realmente fuerte, comunicación, formación, espiritualidad, mingas, recorrido permanente en el territorio, puestos de control. No nos hemos puesto a cuantificar cuanto nos cuesta esto pero sale de la comunidad porque es respetada por todo el mundo. Es una alternativa real porque tiene un componente cultural y espiritual que no lo tienen los otros grupos de seguridad armada. Ahí está la fuerza. En tiempos de problemas todo el mundo somos guardia, por eso todo el mundo tenemos la pañueleta roja y verde distintiva, si pasa algo nos la ponemos y vamos. Llevamos 16 años consolidando este proyecto que para mí es la mejor alternativa para el tránsito hacia la paz. Es el poder de la palabra, de la razón, de la fuerza espiritual que tiene el bastón de mando de la guardia frente el poder mortal que tiene una escopeta o un fusil. La humanidad que quiere, una arma mortal o una alternativa civil a través de un elemento simbólico que sea capaz de poner orden en el territorio? Si estamos hablando de la vida, sería lo segundo, sería la Guardia Indígena.

Necesitamos las instituciones públicas para llegar a una transformación social hacia el Buen Vivir?

Necesitamos consolidar nuestras propias instituciones alternativas. Necesitamos instituciones que no se basen en el emplealismo, o sea, emplear a la gente, sino que hay que poner a construir a la gente. No podemos ser tibios, tenemos que ser concretos.

Las instituciones convencionales nunca serán una alternativa para la lógica de construcción popular. Una alcaldía y un cabildo indígena (unidad de gobierno indígena propio reconocida legalmente en Colombia) jamás serán compatibles, y ya hemos caído en la cuenta, al menos los indígenas, que si bien es cierto que necesitamos la alcaldía a veces, ese poder no es el fin para nosotros, es un medio para fortalecer nuestra institución propia. Y menos mal que los negros y los campesinos también han ido reflexionando en esa materia y pensando en su propia institución. Pero pesa, pesa mucho todavía, que los procesos y luchas sociales quieren llegar a conquistar esas instituciones de poder estatal y ahí es donde estamos siendo contradictorios.

Cree que deben aceptar la occidentalización como un paradigma ya naturalizado o deben combatirla como canon hegemónico?

Claro, el movimiento indígena ha adoptado muchas formas occidentales, la misma estructura de cabildo es una forma colonial que hoy funciona como nuestra estructura de gobierno. También las leyes que nos protegen son occidentales. Tratados, convenios, declaraciones, son visiones occidentales que tratan de interpretar el mundo indígena. Nosotros adoptamos todo lo que viene de allá pacá pero de aquí pallá no han aprendido nada. Estamos supeditados a la OEA o a la ONU, de carácter internacional, para salvaguardar nuestros derechos. Pero la ONU nunca ha adoptado una propuesta nuestra para que se convierta en tratado internacional…

Entonces mira, creo que si hay unas adaptaciones del mundo occidental que nos han servido, no podemos negarlo, es más, las necesitamos hoy en día. Pero hay cosas que han sido muy lesivas para nosotros. Por ejemplo eso de las experticias: un indio se va a la universidad, lo devuelven experto en un tema y parece que nos olvidamos de los demás. Eso va en contra de nuestro pensamiento integral. Otro aspecto son los vicios –o costumbres- occidentales que se van metiendo en los asuntos internos nuestros. Por ejemplo la elección de las autoridades de los cabildos antes era por consenso y ahora es al revés, salen candidatos y se les tiene que votar individualmente, e incluso algunos ya hacen campaña y así se forman divisiones y ya se vuelve un problema. Antes todo era comunitario y colectivo.

La tecnología la adoptamos también, ya hoy en todas las oficinas de los cabildos indígenas tienen computadoras. Las formas de producción también son muy occidentalizadas. Antes nosotros teníamos solo nuestro tul nasa, donde sembrábamos de todo. Hoy en día entró la tecnificación, los monocultivos, la producción con químicos, en fin una cantidad de cosas del mundo occidental capitalista que avasallan los territorios. Tenemos que luchar y lidiar con todo eso. El narcotráfico no era nuestro! La producción de alcaloides no es un asunto nuestro, nosotros lo que hacíamos es mambear la coca, ritualizarla, pero no convertirla en heroína o cocaína. Ese si se ha vuelto un problema muy difícil de combatir.

Y otro aspecto bien grave: Ya hay una burocracia indígena. Y su tendencia hoy en día es a concentrarse y luchamos incansablemente para que no termine concentrando poder y la comunidad quede supeditada a ella. Por eso diariamente estamos repensando formas organizativas que no permitan eso y que hagan que la comunidad tenga el control absoluto de la estructura y del proceso organizativo que se va creando. Es muy difícil, pero tratamos de hacerlo. Ojala los recursos económicos no nos pesen y la burocracia para gestionarlos no nos atrape y termine controlando más que la comunidad.

Cumple una condena de 16 años por un delito de secuestro. Cuál fue realmente la acción, “el crimen” que cometió?

Pues yo hasta ahorita me lo pregunto. El hecho se presenta en el año 2008 en La María Piendamó, en el Cauca, a raíz de un proceso de movilización que hicimos para pedirle cuentas al gobierno de Uribe sobre incumplimiento de acuerdos. No vino, nos mandó una represión impresionante, con fuego de armas de largo alcance, tres días de forcejeo en la vía Panamericana, 82 heridos, un compañero asesinado por la fuerza pública… los ánimos estaban muy caldeados. Y en ese contexto se presenta la situación del soldado Chaparral Santiago que se infiltra entre la comunidad de manera premeditada con un fin concreto de colocar artefactos dentro de la comunidad para darles la razón al ejército y al presidente Uribe que nos acusan de tener guerrilleros de las FARC dentro la comunidad. Lo que en Colombia conocemos como un falso positivo, eso nos iban a hacer.

Rendint homenatge a la Mare Terra al ritual de Saakhelu. Ariel Arango.jpg

La Guardia Indígena lo detectó y la asamblea lo sentenció a nueve fuetazos, como remedio tradicional. A él se le armonizó, se le dio la palabra para que se retractara, en fin, se hicieron todos los procedimientos de rigor y de manera pública. Luego lo entregan a la defensoría del pueblo y él llega a Popayán y interpone una demanda. Y la fiscalía determina que yo soy el culpable de todo mientras que yo solo aparecí para coordinar la asamblea. Se vulneraron todos mis derechos como indígena y al día siguiente de la denuncia yo ya estaba en la cárcel, estuve en un calabozo 54 días hasta que la justicia indígena peleó mi traslado aquí al Centro de Armonización del Resguardo de Gualanday, mi cabildo.

Lo más agravante es que la condena que pide la ley colombiana por el delito de que se me acusa, secuestro simple, oscila entre 9 y 16 años y a mí me dieron la máxima pena, que es desbordado. Entonces se interpuso el recurso de casación y la corte suprema de justicia convocó audiencia para el 23 de mayo. Si no nos va bien iremos a la justicia internacional, a La Haya. Todos los analistas jurídicos a los que hemos consultado defienden que a la luz de la realidad nunca hubo un secuestro. Otro hecho que se vulnera desde la fiscalía es que yo ya era beneficiario de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por amenazas y tenía medidas de protección del Estado colombiano, es decir un esquema de seguridad, aunque yo nunca me dejé colocar escoltas armados, yo andaba con dos guardias indígenas.

Se considera un preso político?

Un preso político de consciencia. Porque nunca he militado ni he sido activista de un movimiento armado en Colombia. He luchado contra el Estado por los derechos indígenas y por eso termino condenado, en el fondo es eso. Confrontar a los ricos, al gobierno, a la fuerza pública cuando atropella a las comunidades…todo eso me lo cobraron en este proceso jurídico.

Ha recibido ofertas de acilo político, porque no las ha aceptado?

Ha habido muchas ofertas, de Ecuador, Bolivia, Venezuela, Suiza. Yo creo que no tengo motivos para irme del territorio, aquí nací, aquí he hecho mi vida política, mi vida indígena y estoy muy bien aquí, hemos hecho mucho y se ve en resultados, hay un acumulado muy importante y hay mucho por seguir haciendo y por ahora no tengo en mente salir del país, huir a otros procesos. Eso sería darle el gusto a los enemigos del mundo indígena.

Cómo es cumplir condena en un Centro de Armonización, dentro de la jurisdicción especial indígena?

La autoridad indígena, que es el cabildo, aquí tiene un manual de convivencia y debemos de participar de la comunidad, es decir, hacer labores agrícolas, procesos de formación y capacitación, hacer los rituales espirituales de armonización, asistir a los eventos comunitarios, asambleas etc. La custodia es del cabildo y este delega en la Guardia Indígena para que nos cuide en el Centro Gualanday. Si debo salir a hacer gestiones a las áreas urbanas  salgo con permiso del cabildo acompañado de guardias indígenas. Y el IMPEC sube cada 15 días a pasar revista de nuestra estadía aquí.

Tengo restricciones en derechos políticos como ciudadano colombiano pero los derechos indígenas los conservo porque toda la comunidad sabe que este es un juicio político. Y gracias a estar aquí todavía sigo activo, formando a gente y compartiendo, ya no caminándome el país como hacía antes, ahora es la gente que viene aquí a Gualanday a seguir en el activismo político. La ACIN (Asociación de Cabildos del Norte de Cauca) y el cabildo de acá han definido Gualanday como un Centro Indígena de Armonización Espiritual pero también un centro de formación y construcción política, en el contexto del norte del Cauca. Así que aquí todos los días pasa gente, compartiendo, trabajando, en mingas de pensamiento, en rituales, en fin, se volvió un centro de pensamiento político, de formación permanente.

Como son las mingas de pensamiento?

Las mingas de pensamiento se dan con las autoridades o con los sabios, los médicos tradicionales, que aquí llamamos the walas. Buscamos la luna adecuada para que la conversa fluya y nos sentamos con la medicina, la coca, las plantas, las bebidas que necesitamos para conversar y repensarnos el proceso, como seguir construyendo unidad, como afrontar la relación con el gobierno, y fortalecer el mundo. Normalmente vamos a los sitios sagrados; a ríos, lagunas, nacimientos de agua, montañas, bosques. Una noche, dos noches, tres noches, sintiendo, cateando, mirando el mundo y como seguimos caminando y resistiendo. Luego también hay mingas de formación política, con estudiantes, con mujeres, con jóvenes. Aquí llega gente que dice “Feliciano, aquí traigo coquita, agua ardiente, sentémonos a conversar”, y así lo hacemos. Esas son las mingas; unirnos, pensar y sentir para construir lo que necesitamos.

Se siente afortunado de poder cumplir condena aquí?

Pero claro que sí. La suerte que corrí yo no es la suerte de muchosFent treball comunitari al centre d'harmonització. Berta Camprubí.JPG presos políticos en el país que están en condiciones fatales o incluso que han muerto buscando asistencia médica en centro carcelarios. Y yo no estaría aquí si la gente no se hubiese movido. Apenas me llevaron preso, la Guardia Indígena de la comunidad llegó hasta la cárcel de San Isidro, se instaló a las afueras de la cárcel y estuvieron día y noche acompañando, fue impresionante. Fue un reflejo, casi que un agradecimiento por la entrega, el compromiso y la labor que hemos desempeñado en este proceso. La verdad es que si que soy un privilegiado, aquí estoy con la comunidad, con la familia, con mis hijos, con mis amigos, con todo el mundo. Debo cumplir si una normas establecidas por el cabildo, pero estoy bien aquí, aunque hay que cuidarse porque enemigos políticos hay en todas partes, hay que ser prudentes y acatar siempre lo que la autoridad mía esté indicando.

Sigue recibiendo amenazas?

Sí, claro. Aquí intentaron tres veces entrar en el sitio donde duermo y permanezco. Afortunadamente fueron repelidos por la Guardia Indígena y estos personajes, que no hemos sabido quienes son, dispararon. Por suerte no pasó nada. En otra ocasión también hubo un ataque allá abajo en el puesto de control. Se denunció y ha mermado, pero las amenazas siguen, de hecho el otro día llegó un panfleto firmado por un grupo paramilitar, aunque a ciencia cierta no se sabe quiénes fueron ni quiénes son los que sigue acechando.

Para ir terminando, como caminar hacia la paz en Colombia?

La paz, para mi concretamente, es la posibilidad de empezar a conversar para ponernos de acuerdo respecto a lo que queremos. Debe haber todas las condiciones, los mecanismos y las garantías para que conversemos y no seamos sometidos a la concepción de paz que se está negociando en este momento, de arriba abajo y no de abajo arriba. Creo que Colombia está dando los pasos. Si se logra negociar el conflicto armado con las FARC, con el ELN y con el EPL habremos desactivado un mecanismo que no nos está posibilitando construir la paz. Por eso hemos salido a respaldar las negociaciones del conflicto armado. Pero luego el Estado tiene que dar un viraje en términos de transformar problemas estructurales del país, empezando por la redistribución de la riqueza.

Hay que transformar Colombia, lo que tenemos no es democracia. Hay que darle fuerza a las regiones para que pasen a participar directamente del destino de ellas. Atender los asuntos sociales; la salud tiene que ser patrimonio público del pueblo colombiano, no puede ser un privilegio. Educación, vivienda, empleo, servicios públicos, todo tiene que ser garantido por el Estado. Si no hay satisfacción de las necesidades sociales la paz va a ser muy difícil, porque de hambre nadie se va a dejar morir. Hay que apoyar al campo, a los campesinos con subsidios. Los subsidios para que sirven? Para dar un aire al pueblo que con tanta protesta y movilización tiene que comer también.

La verdad, no, no creo que el gobierno de Santos haga todas esas reformas pero es que la otra es renunciar al Estado de manera definitiva y hacer como los zapatistas. Renunciamos al Estado y nos independizamos totalmente del Estado y no nos joda más el Estado. Para mí particularmente, en el fondo, esa es la concepción, para mí esa es la autonomía de la que te estoy hablando. Hablamos de autonomía pero un gobernador de cabildo está arrodillado ante el alcalde para que le dé para una cancha de fútbol; para mí eso es mendicidad. Un levantamiento indígena, yo estoy en esa línea. Levantémonos para mantener nuestro propio gobierno, nuestro territorio, nuestra propia constitución y decirle a la sociedad colombiana que nos deje en paz, que no nos dé si no nos quiere dar.

Ustedes tienen reconocida legalmente bastante autonomía; gobierno propio, jurisdicción especial indígena, órgano de defensa propio… Están acercándose?

Estamos cerca, para allá vamos. Esa es la autonomía deseable pero cuando a mí me ven diciendo esas cosas los ricos se asustan y mire a donde me traen. Este es el fondo del tema. Entonces tengo que moderar mi discurso de cara al sistema pero también de cara a las comunidades. Aun así, yo siempre he dicho que no confíen en la constitución, algunas leyes son incluso bonitas, pero de aquí a que se cumplan, olvídese. Lo que intentamos hacer a nivel local en Gualanday es esto, un nicho de autosuficiencia. Aquí estamos llegando casi a la “vida sabrosa” vea, mire; trabajamos al ritmo que vemos adecuado, no tenemos un patrón que nos esté mandando, producimos nuestro abono, cocinamos lo que queremos que sacamos de la huerta, nos podemos relajar, no nos vigila nadie, no nos vamos a ir de aquí, somos conscientes. Hay que demostrar que se puede porque la gente si no ve no cree, y entonces se va a reclamar al papá Estado.

Hay que caminar hacia la independencia absoluta, si nos desprendiéramos del Estado no nos moriríamos de hambre, ya tenemos toda la capacidad, el conocimiento y los saberes para resistir. Ese es el sentido de resistencia. No es resistencia estar hablando contra un muro llamado Estado, es resistencia caminar y mostrar que somos capaces de tener lo nuestro propio. No me vale una autonomía de papel, una autonomía en realidad dependiente. Así que, insisto, como confrontamos el modelo neoliberal? Construyendo, fortaleciendo y afanando más nuestro propio paradigma que ya está bien avanzado, solo hay que dar pasos trascendentales. Y el paso trascendental al cual me voy a dedicar el resto de mi vida, sea preso o libre, es darle forma a ese sentido de gobierno propio para poder decirle al Estado: “déjennos ser verdaderamente libres”.

 

#FelicianoLibreYa

 

Fotografías de: Ariel Arango y Berta Camprubí

 

 

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Visc a Corinto

Estic aquí, a l’altra banda de la tassa de cafè que et prens en un petit espai lliure dins la teva apretada agenda occidental. Ja fa mesos que creixen els fruits, vermells i grocs, ben enganxats a les branques dels milers i milers de mates plantades al nord del Cauca colombià. I amb les pluges d’abril ja han madurat prou perquè comencin les llargues jornades de recollida. Si la família nuclear no dóna l’abast, sovint perquè algunes de les seves membres estan ocupades tallant marihuana o bevent a la taverna del poble, s’avisa a les veïnes de la vereda de que poden venir a jornalear. Paguen a uns 400 pesos colombians el quilo: el que treballa de valent pot aconseguir uns 15.000 pesos per dia, aproximadament 5 euros. Una barra de pa costa 2.000 pesos i la gasolina ara està a uns 2.200 el litre.

Estic aquí, al primer esglaó de la cruel cadena que du la marihuana des de l’agricultor colombià fins a l’adolescent que es fuma el seu primer porro al callejón del barri. Cada cop que baixo al poble travesso amb la moto flaires d’aquesta herba tan rica però que tanta pobresa crea. I estic aquí, on la fulla sagrada dels pobles andins és prostituïda per elaborar una pols blanca que enfarina el nariu de tants empresaris al món i el tràfic de la qual crea un entremat sanguinari de relacions a escala mundial. Fins i tot arriba a ser difícil trobar fulla de coca torrada per mastegar en rituals espirituals; portar-la a les cuines de cocaïna cotitza molt més. I per acabar-ho de contaminar, algunes organitzacions, fins i tot d’entranyables voluntaris nord-americans, fumiguen les plantacions d’aquesta espècie mil·lenària amb glifosato. Per acabar amb el narcotràfic diuen. No dubteu mai de que Monsanto està darrere de tot gran negoci inhumà.
Visc a Corinto, al combatiu departament del Cauca, Colòmbia -poseu “Corinto Colòmbia” al google imatges per entendre’n l’essència. M’acull amb amor una família indígena, camperola. No tots els camperols es consideren indígenes, però gairebé la totalitat dels indígenes són camperols. Aquí, a les cinc del matí comença la jornada per a la mestressa que es lleva per començar a cuinar. Cap a les sis el senyor i els fills mengen un bon plat d’arròs amb llenties o fesols, patates i, quan n’hi ha, un tros de carn o peix de riu. I cap a la finca, amb la roba més apedaçada que tenen i botes d’aigua per avançar entre el fang. Segurament amb una ràdio penjada per entretenir-se mentre repeteixen la mateixa activitat durant hores. Collir cafè no té massa misteri, la complicació, a les serres on les comunitats indígenes s’han anat veient arraconades amb l’avançada dels terratinents, és treballar en pendent. Equilibris per anar recollint fruits, plogui o bulli el sol sobre els seus caps. De tant en tant potser parin i es donin el plaer de menjar-se una guama, una guaiaba o alguna altra fruita fresca que recullin de l’arbre que els fa ombra.

Més tard o l’endemà passaran els fruits de cafè per la moledora perquè en surti la pellofa, el netejaran perquè romangui només el gra i el deixaran eixugar al sol, removent-lo cada poques hores i tapant-lo cada vegada que plou. Això cada dia durant la temporada de cafè. Quan sigui la temporada de coca ja us explicaré com és. Són els dos cultius més comuns per aquesta zona juntament amb la marihuana. Sembra, cuida i recull. Tota la vida. Als 65 anys i amb un somriure a la cara l’amo i senyor de la caseta de canya i fang, Don Maximino, m’assegura que d’això es tracta la vida i que ell morirà treballant. Perquè després diguin que els indígenes són uns mandrosos. Quan es pot, perquè hi ha temps, diners pel transport, i no plou, es baixa al poble a fer la remesa del mes; arròs, sal, panela, oli. Poca cosa perquè la major part del que necessiten encara ho poden extreure de la terra pròpia. Qui sap si per massa temps: les grans mineres ja tenen permisos per explorar aquest territori, extremadament ric en minerals. I ja se sap que d’explorar a explotar hi van un parell de lletres. Elles, el narcotràfic, el conflicte armat i la lògica extractivista neoliberal han anat reduint aquestes comunitats que sempre s’han mantingut en peu de guerra i que continuen resistint. Ara bé, les víctimes mortals són setmanals sinó diàries.

Són cinc, set, nou germanes. Sovint repartides pel país; potser no es veuen durant anys. I per més que visquin sota el mateix sostre de vegades no saben res les unes de les altres. La centenària tradició d’opressió colonial i estatal ha deixat una trista herència de resignació al treball i manca de salut emocional, almenys en l’àmbit familiar. Afortunadament a nivell col·lectiu i comunitari s’ha construït una forta tradició de lluita, resistència i alegre rebeldía per combatre-ho tot plegat. Però no, sovint no hi ha massa comunicació, i menys mostres d’efecte entre les familiars. Per exemple, no saben ben bé si no celebren els aniversaris o el Nadal perquè no són costums culturals pròpies o perquè no hi ha ni hi ha hagut recursos ni esperit de celebració per fer-ho. El cas és que tampoc celebren els solsticis o altres festes originàries. Darrerament a través de l’organització indígena regional s’estan recuperant rituals importants que s’havien perdut socialment però no espiritualment. Cada mes d’agost se celebra a alguna de les reserves indígenes del nord del Cauca el Saakhelu, ritual de pagament a Uma Kiwe, la Mare Terra.

Així que hi ha molta mobilitat poblacional, i l’origen és la precarietat laboral –o vital- de manera que en podem dir desplaçaments forçats, que se sumen als milers de desplaçaments forçats comptabilitzats oficialment a causa del conflicte armat colombià. Indígenes, afrodescendents i descendents d’europeus en una nació mesclada i barrejada a la força històricament i geogràficament, en el temps i en l’espai. I en l’àmbit agrari, quan no hi ha feina a una banda les camperoles se’n van cap a una altra, a hores de distància. I si en aquesta altra banda, un jove agricultor, té una bona ratxa perquè puja el preu de la coca, hi coneix una pubilla per casar, hi troba una terra econòmica i hi cria una descendència, ja tenim a nuclis familiars que es van disgregant.

I passen els anys i un dia un dels fills se’n va a conèixer els seus avis, àvies, tiets i tietes, a les terres d’on un dia llunyà el seu pare va marxar. I en aquestes terres originàries ell es converteix en un familiar que ve de lluny, al que potser ja havien vist un parell de cops de petit o tan sols en fotografies. I arriba sense avisar, potser perquè no ha tingut com; no té números de telèfon o no té telèfon. O potser perquè no ha volgut; perquè si avisa qui sap si els familiars es donaran la molèstia de fer la cuina –de canya i zinc- més gran, de matar una vaca o de comprar una flassada nova. I en arribar cal reconèixer-se; “Sí, el meu pare és el germà del teu pare”, “Ah, tu ets el més petit?” “No, sóc el del mig, darrere meu n’hi ha dos més encara!”, i converses per l’estil. I mataran una gallina per fer-li honors a la visita i ell reconeixerà la manera semblant de cuinar, o d’ordenar la llenya o de teixir la xarxa de pescar del seu pare en la dels seus tiets.

I una de les primeres coses a preguntar-se serà: “I com està la família, estan tots vius?”.

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“Vaig arribar a Brasil amb 200 cruzeiros -quatre duros-”

Carlos Martínez Tomás

Menorquí exiliat a Brasil l’any 1953

Hi ha diversos tipus de comunistes i diversos tipus d’exili. Carlos Martínez va llegir El Capital després d’entrar al Partit Comunista i va navegar fins a Brasil catorze anys després de l’inici de la dictadura feixista de Franco. Va ser fiscal de la reforma agrària a Menorca pel PC a partir de 1936 i, detingut l’any 1939, va passar dos anys tancat. Al sortir, va lluitar per mantenir la feina i la dignitat durant 14 anys fins que, deixant provisionalment la dona –embarassada– a Menorca, va marxar a buscar millor sort al Brasil. Per raons que no explica la seva família mai va anar a trobar-lo i al cap de pocs anys van deixar d’escriure’s i va començar de nou; es va casar i va tenir quatre fills. 63 anys després, i a arrel d’aquesta entrevista i una mica d’investigació, ha pogut reconnectar amb la seva família menorquina, encantada i sorpresa amb la gran troballa. Carlos té 94 anys i vuit néts. Desenterrem records durant més de quatre hores i ho fem en portuguès, recorda poques paraules en menorquí. Aquí alguns fragments d’aquesta entrevista:

Com va ser la seva funció com a fiscal de la reforma agrària a la Menorca del 36?

Doncs jo tenia uns 16 anys, era obligatori afiliar-te a algun partit per agafar la plaça així que vaig afiliar-me al Partit Comunista tot i que el meu pare i un veí del Partit Socialista em deien que era perillós. Només entrar els líders em van dir “això serà la primera cèdula, i tu en seràs el secretari d’organització”, i jo no havia ni llegit “El Capital” de Marx! Després el vaig llegir, clar. Em donaven 300 pessetes al mes, que era el salari que guanyava el meu pare com a mecànic, la veritat és que no sé si jo cobrava molt o ell molt poc.

També em donaven un bicicleta, per anar de granja en granja, en cuidava 25. Al ser una illa, estava prohibit matar cap animal femella, perquè no sabíem quant temps ens quedaríem allà aïllats, tot depenia de l’illa, no arribava ni sortia res; jo vigilava aquestes coses.

L’any 1936 Mallorca i Eivissa van caure en mans dels feixistes de seguida, que va fer que Menorca resistís?

A Menorca el poble va aconseguir que els soldats s’apoderessin de les casernes, i els caps van ser detinguts. Els militars que estaven del bàndol del govern van agafar el poder. Mallorca i Eivissa ja en aquella època vivien més aviat del turisme, en canvi a Menorca hi havia més indústria, dues grans fàbriques de calçat, potser per això, per què hi havia més organització dels treballadors no va triomfar el cop d’estat.

Malgrat tot entren les tropes de Franco al 1939.

Va ser terrible. Va ser a l’abril. A l’inici quan van entrar van posar dos vaixells al port per a qui volgués marxar cap a França o cap a les Índies, però jo diria que era una trampa. Nosaltres vam passar dues setmanes sense sortir dels masos on vivíem, a dos quilòmetres de Maó, fins que un dia, amb quatre col·legues veïns vam anar caminant cap a la ciutat, jo hi tenia una novieta francesa. A meitat de camí hi havia una caserna militar. D’una camioneta van baixar uns falangistes i havíem de saludar, i vam fer així [salutació comunista], i hauríem d’haver fet així [salutació feixista]. I ens van detenir.

En total vam estar tancats 2 anys, a mi em van alliberar una mica abans els soldats perquè pesava 50 quilos. Al cap de sis mesos va haver-hi el judici conjunt, però dos dels meus col·legues ja havien mort de tuberculosi a la presó. Durant tot aquell temps no vaig poder parlar amb la mare. Ella no parlava castellà, era analfabeta i per ella era tot en dialecte. Venien juntes amb la meva germana, i jo xerrava amb la meva germana però amb la mare no aconseguia obrir boca, potser per què ella no m’hagués pogut contestar, però només em venien ganes de plorar [silenci dur, plora].

Com va ser el procés fins a marxar a Brasil l’any 1953?

A Menorca vaig treballar de pedrer, de joier, d’orfebre i no podia estar pel carrer ni al bar, si m’enxampaven por aí anava pres de nou. Cap al 45 la meva firma va obrir una fàbrica a Madrid, i me n’hi vaig anar. Vaig estar-hi 3 anys i vaig tornar cap a l’illa. I en aquelles èpoques el govern va permetre els sindicats, i em van encomanar presentar-me pels metal·lúrgics. Jo no volia formar part d’aquella farsa, del sindicat del govern, Franco només ho feia per mostrar una imatge. I van tornar-hi amb el xantatge “vostè ja ha estat pres, no?”, i ja està, o assumia el càrrec o m’empresonaven de nou.

Va ser llavors que vaig decidir marxar. Primer vaig marxar de l’illa, vaig anar a Barcelona i ja vaig anar al consolat brasiler. Devia ser l’any 50. Allà vaig haver de mostrar antecedents, vaig explicar que havia sigut pres i els del cònsol brasiler em van dir “això ja li va bé per mostrar que està contra el feixisme”, però en el temps de fer tots els tràmits el Brasil havia tallat relacions amb la Unió Soviètica i els diputats i senadors comunistes havien estat presos: tot havia canviat. El cònsol pensava que jo era comunista, fet que un parell de mesos abans era positiu per anar a Brasil però aleshores ja no. Però res, l’any 53 vaig sortir cap allà, amb 11 dies érem a Rio de Janeiro, vaig arribar a Brasil amb 200 cruzeiros només. Tenia 31 anys.

 

Aquí la notícia que Josep Portella Coll, l’altra peça fonamental per al retrobament de les families, ha publicat a Es Diari de Menorca:

Carlos Martínez Brasil-Menorca – Josep Portella

 

 

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Icpx Fija Ñi, la Apagada del Fogón de los Nasa

20 de marzo de 2016 / Berta Camprubí

Antes de narrar esta experiencia única, se hace necesario agradecer la excepcionalidad de que el camino y los espíritus de la naturaleza me hayan traído hasta este lugar, entre esta gente y pueda formar parte activa de esta ceremonia, no como espectadora si no casi como miembro de la comunidad.

Se acerca el ritual del Icpx Fija Ñi, el Apagón del Fuego del pueblo nasa, cíclico y fundamental. Limpieza y sanación de energías negativas a través de las plantas, la danza y el Abuelo Fuego que se hará hoy en la comunidad del Cabildo Indígena de Corinto.

Una parte de la comunidad, unos 200 indígenas nasa, reunidos alrededor del fuego bajo la tulpa –la maloka. El sol se está poniendo entre nubes, dejando entre-pasar un espeso brillo rojizo. Los mayores y thé walas, médicos tradicionales, algunos locales y algunos venidos de otras comunidades, complacen con su presencia, severamente dispuestos a tratar con energías y espíritus de varios tipos. Los más experimentados hacen una introducción; mambearemos la eçç -la coca- con concentración; se trata de reunir y expulsar todas aquellas enfermedades del cuerpo y el espíritu: el malestar, el egoísmo, la rabia, los vicios, la deshonestidad. La luz roja en el cielo, cuentan algunas voces a mi lado, augura sangre en la comunidad que está actualmente inmersa en un proceso de liberación de tierras conquistadas por la caña del terrateniente. Y ya es una señal bien significativa el hecho de que ninguna de las autoridades tradicionales del Cabildo, que deben ser los anfitriones del ritual, lleguen tarde por qué se les han alargado otras actividades. Pero finalmente llegan. Y empezaremos a  limpiar con dedicación y sensibilidad después de un discurso intenso y elocuente de Mayor Aureliano, un señor de àurea infalible y extremadamente respetable que revela información universal:

“Estamos en una era de mucha energía negativa. De explotadores de culturas y materias primeras. Y este es el tiempo de ellos y ellos mismos nos ayudarán a liberarnos de todas las energías negativas. Cuando hablamos de energía negativa estamos pensando en la gente que no nos quiere, que tiene todos estos malos espíritus. Pensamos en el odio, la envidia, la ambición, la pereza, todo lo que todos tenemos. Nos concentraremos y pediremos a nuestro Abuelo Fuego la sanación, el Abuelo Fuego que está conectado con el corazón de la Madre Tierra y de nuestro Padre Sol, y ellos están invitados para que sanen nuestros cuerpos, nuestras familias; nuestros seres individuales pero también nuestro territorio. Es verdad que cada vez hay más enfermedades y cuando hoy ponemos intención en sanarlas, lo haremos pensando en nosotros y nuestro cuerpo pero sobre todo en la familia y la comunidad. Pensando, no sólo en Corinto sino en todo el pueblo Nasa, en todo el territorio, en todos los otros pueblos y en la Madre Tierra. Hemos convocado a nuestro Abuelo Fuego para que las queme. Están nuestras tulpas, las piedras sagradas, la madre, el padre y los hijos, la leña, todos tienen una fuerza espiritual para ayudarnos. Porque la esencia de nosotros es esta. Somos icpx, fuego, somos yuhj, agua, somos kiwe, tierra y somos guegia, viento. Y somos kuatc, piedra, también, sino nos desharíamos como una gelatina. Y hoy estamos retomando, recordando, para ayudarnos. La invitación a todos y todas es a concentrarse esta noche, para limpiar con la coca primero, pidiendo apoyo a todos los espíritus. Después, no sabemos a qué hora, llegará el momento de la gran danza. Y más adelante intentaremos apagar el fuego, con el agua refrescada. Y cuando salga el sol lo estaremos encendiendo de nuevo, y agradeciendo. Porque tenemos que agradecer también a nuestros seres espirituales. Así será este rezo. Y el ritual ya ha empezado. Apagamos los móviles, por favor, nos interfieren espiritualmente, nos dañan aunque no os lo parezca, y ponemos nuestra intención y concentración en la coca, la danza y el fuego.”

Rituales indígenas del siglo XXI. El Mayor Aureliano acaba con algunas frases en nasa-yuwe, la lengua nativa. “Pay wex we we”, le contestaremos algunos asistentes: “gracias por los consejos” o “gracias por las palabras”.

A través de las plantas

Pasa el dinamizador del ritual, jovial y destenso, ofreciendo la coca en un gran saco blanco. Los asistentes cogeremos un buen puño, siempre con la mano izquierda, y la voltearemos; rodearemos todo el cuerpo, desde el pie derecho hasta el izquierdo, resiguiendo la silueta de abajo arriba y de arriba abajo. Y para adentro, de golpe –a diferencia de cómo lo suelen hacer en Bolivia, hoja por hoja. Masticamos conscientes, sintiendo el fuego que está cercado por tres grandes rocas, una por la figura masculina del padre, una por la feminidad, la madre, y la última representando a los hijos, que somos todos. Los ancianos pasan ofreciendo de sus ya’jas –las bolsitas de tejido tradicional- diferentes plantas sagradas, cada una con su función. Algunas las añadimos a la masa de coca que tenemos entre muelas, otras las tenemos que pasear por la boca, salivando, y después utilizar este líquido que hemos segregado como refresco: escupirlo en la mano y pasar la esencia por el cuerpo, volteando como antes, y por la corona.

Se sienten leves murmullos entre vecinos, que deberían tener que ver con el ejercicio energético en el que está inmersa la comunidad. El último esplendor del solo ha dejado paso a los rayos maternos de la luna, a cinco días de llena, que resplandecen en los comuneros y comuneras que están por fuera las palmas del techo de la tulpa. De vez en cuando interfiere, fuera de lugar, la iluminación de un teléfono móvil. El Mayor Aureliano ve necesaria una intervención –llena de amor y precaución- refiriéndose a una enfermedad que sufren algunos jóvenes que no saben sentir y mirar su más extenso alrededor porque pasan demasiado tiempo direccionando la atención a una pequeña pantalla. Habla de clínicas de desintoxicación de móvil, y de jóvenes con chepa de cebú debido a las malas posiciones. Y seguimos mambeando.

Y llega la hora de la primera expulsión. Primero los mayores y teh walas, se acercarán al fuego y con la mano derecha extraerán la bola de coca del interior de la mejilla, la voltearán por el cuerpo de nuevo, de derecha a izquierda siempre, y la lanzarán bombeada al fuego. Sigue el turno de la yu’beca, el agua ardiente. Ofrecerán dos pizcas hacia la derecha, a la Madre Tierra y al Abuelo Fuego, dos pizcas hacia la izquierda y después harán un trago y, refrescándose la boca, la soplarán, la escupirán al fuego, junto con las malas energías. Cuando ya vayan sentandose de nuevo los de espíritu viejo, será el turno de la comunidad. El fuego se va cargando de lo malo que inevitablemente carga la comunidad. Envidias, odio, peleas pasionales, rivalidades, contradicciones.

Y se viene una segunda ronda de coca. Es importante que el mate de la coca que vamos segregando en la boca no lo traguemos –al contrario de lo que harían los mineros o los que viven en el altiplano andino a 4.000 metros en Bolivia y Perú, para disfrutar de las propiedades medicinales de la planta sagrada- sino que lo escupimos suavemente, pues esta saliva ya va cargando también las energías negativas internas. Todo afuera, sanando. De nuevo la expulsión, de pié alrededor del Abuelo. Y llega una ronda de chicha, ofrendada a la Madre Tierra primero antes de tomar un poderoso vaso entero. Hay chicha de caña de azúcar, de energía masculina y muy fuerte de sabor, y chicha blanca, de maíz, suave, de energía femenina.

Algunos parlamentos más de los teh walas: subrayan la concentración colectiva, el respeto, “estamos recuperando nuestra espiritualidad, la que nos arrebataron. Gracias a toda la comunidad para venir, el fuego da señas de que estamos por el buen camino en el aplastamiento de las energías que no queremos, las que sobran para encontrar el equilibrio, pero todavía queda trabajo”. Y así introducen la siguiente fase del ritual.

A través de la danza

Es la hora de atacar estas malas vibraciones con movimientos y música alegres. Un ritmo andino, flautas, zampoñas y tambores. La danza sigue, en fila india –valga la redundancia- al teh wala de más experiencia, el Mayor Mariano de Jambaló, un entrañable hombre mayor de vividas facciones indígenas. Siguiéndolo dibujamos una serpiente en movimiento mientras seguimos el ritmo sencillo con los pies, al latido de la música. Desfilan por la cobra humana danzando, vasos de chicha y botellitas de agua ardiente. Siempre ofreciendo antes de tomar.

Mambeando sentados con el fuego ya habían pasado una o dos horas y danzando haciendo curvas y remolinos y a veces pasando a saludar el fuego, pasan un par más. En la mayoría de curvas de la serpiente humana cada componente hace una vuelta sobre sí mismo, diversificando energías. Mucha experiencia en la danza guarda en Mayor Aureliano para que la serpiente formada por la comunidad no pierda su armonía espiritual ni ninguna parte quede dividida o revuelta. El resto de teh walas y mayores no danzan sino que restan sentados, cercanos al fuego, para ir sintiendo como avanza la ceremonia en el campo energético donde ellos se encuentran y que hemos creado entre todos. Para interpretar como nos están recibiendo los espíritus de la naturaleza. Hay gritos de animación, cantos, bromas entre amigos cuando se cruzan partes de la cobra, que en algunos tramos ya se convirtió en una festiva conga. Se lanzan cohetes también. No para animar la rumba sino para avisar, invocar, a todos los chxsáw, los espíritus, a que se acerquen a la zona donde se los está rindiendo este homenaje, para que nos colaboren en la limpieza de la comunidad, en este caso la del pueblo Nasa de Corinto.

Vamos siguiendo, al ritmo, hasta que para la música y con ella la danza. Y de vuelta al fuego, momento de reunión y comunión. Los teh walas comparten sensaciones, intentan expresar como están respondiendo las energías a nuestro ritual, a nuestra petición. Parece que las que no queremos ya están marchando, poco a poco, pero tenemos que tener cuidado y seguir concentrados, todavía falta un poco de trabajo. Después de unos minutos de recreo y charlas entre vecinos, vamos a por la última fase y la definitiva; el Icpx Fija Ñi, la Apagada del Fogón, y con él la eliminación de las malas energías.

A través del fuego

El fuego quema, paciente, con llamas medias y esparcidas entre los numerosos troncos que están encendidos. El objetivo de este momento será apagarlo física y energéticamente, y lo haremos activando de nuevo la cobra y, danzando –que no bailando, en esto hacen bastante énfasis los mayores- en una fila que pasará sistemáticamente alrededor de la hoguera, donde cada participante hará un trago de agua refrescada con plantas sagradas y lo lanzará, con intención de limpieza y curación, al fuego. Serán unas 200 refrescadas cargadas del trabajo que hacen las plantas que contienen, las almas de quienes las expulsan y los espíritus del alrededor, cada vez que la serpiente pasa por el fuego, en el centro de la tulpa. Quién sabe si pasan treinta minutos o dos horas, cuando el fuego ya se convierte en brasa, cada vez más húmedo. Al poco ya va saliendo cada vez más humo hasta que finalmente se sabe extinguido, apagado. Y en sus cenizas y carbón, mojados, hay depositadas aquellas energías de las que ya nos hemos librado.

Pero la cobra no para; hemos limpiado la zona de la tulpa de energías malas y ya podemos dilatarnos en el espacio. El Mayor Mariano trae la danza hacia la esplanada del Saakhelu donde hay un tronco de unos treinta metros que termina en tres ramas clavado en el medio. Es en este espacio sagrado donde el mes de agosto pasado se celebró esta gran ceremonia de pago a la Madre Tierra, el Saakhelu, con más de 7.000 nasas participando en las danzas. Imaginen si es grande, pues, el espacio donde esta noche en la que las nubes ya han dejado paso a las hermanas estrellas atenuadas por la luz de la poderosa luna, la cobra de la comunidad de Corinto acabará con este ritual de limpieza espiritual. Y parece que hemos limpiado bastante; la energía está transformada, el cielo claro y diáfano, la gente receptiva y en armonía.

Rodeamos el tronco del Saakhelu que está adornado, en su base, con un espiral de piedras blancas, representando el todo, el infinito, la Madre. Nos ofrecen más chicha y en dos tramos de la serpiente los mayores nos rocían con un abanico mojado con agua refrescada; nos armonizan para ir acabando. Formamos un espiral sobre nosotros mismos. Lo deshacemos. Eso se repite dos veces, al ritmo que coloca el Mayor Mariano. Quizás han pasado siete u ocho horas desde que nos hemos reunido a finales de la tarde, cuando para la música y para la cobra. Celebración y alegría. Es el fin de una parte del ritual.

Las cenizas del fuego que hemos apagado con las malas energías se recogen y los mayores locales las llevarán hasta los páramos sagrados, a las alturas de la sierra. Allá, con otro ritual, se dejarán a la vera de una roca sagrada, en la altura, el frío y el viento de ese clima.

La madrugada y el nuevo fuego

Ahora nos esperan arroz, judías, y carne de una vaca que han sacrificado especialmente para el ritual, y la invitación de que a las seis de la mañana nos volvamos a reunir para encender el nuevo fuego que acompañará a la comunidad hasta la repetición de este ritual, el año que viene. Deben de ser las dos de la madrugada. Y estas cuatro horas que restan, muchos las aprovecharán para descansar, mientras los mayores las pasan conversando, reflexionando y escuchando algunas canciones de una catalana medio adoptada últimamente a la que llaman Mona. Realizan una masticada de coca colocando la intención e invocando las comunidades a participar de los rituales, de la espiritualidad que se está reconquistando en estos últimos años a través de la reapropiación de los saberes ancestrales, que nunca habían desaparecido, que siempre han estado entre los espíritus que ahora algunos teh walas están escuchando de nuevo. Unas doce botellas de agua ardiente más tarde empieza a salir el sol. El azul eléctrico del amanecer sorprende a los que han resistido esta noche que se ha escapado tan rápido, bien aprovechada.

A las seis, con el sol ya totalmente levantado pero bastante tapado, nos reunimos de nuevo, a pesar de que somos menos; a algunos les ha podido el sueño. El Mayor Aureliano y el Mayor Mariano, los más destacados de los médicos tradicionales invitados, encienden el nuevo fuego con la ayuda de algunos participantes. Y pasamos unas dos horas, alrededor del fuego, compartiendo y aprendiendo sobre la espiritualidad nasa y la necesidad de seguir luchando y resistiendo contra las fuerzas que la han intentado y la intentan acabar. Unas tres ruedas de coca y un par de chicha. Y el agua ardiente que ya no para de girar sin ningún esquema. Sabios parlamentos de los teh walas y también de gente de la comunidad, incluso de la mona, que sintiéndose con una fortaleza muy especial después del ritual y la madrugada acompañando a los mayores, quiere agradecer eternamente el aprendizaje y compartir otros adquiridos con otros pueblos.

Danzaremos al sonido de la música un breve rato y acabaremos alrededor del fuego, extendiendo las manos para recibir la nueva energía. Así daremos por finalizado el ritual.

Ya en otro registro, bajamos hacia el Saakhelu. La mayoría de mayores y teh walas literalmente bebidos, pues no es buena señal que quede sobrando agua ardiente. Así que siguen rodando de mano en mano las botellas, ofreciendole siempre más líquido a la tierra que a nuestro hígado.

Cada alma marcha de este espacio renovada, con el aura fortalizada, el cuerpo renovado, y esperanza espiritual. El territorio queda energéticamente limpio, para vivir un año más en armónica comunidad a pesar de que rodeados de una sociedad enferma que pone obstáculos.

Pay wex we we.

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Icpx Fixa Ñi, el ritual d’apagada del Foc dels nasa

Abans de narrar aquesta experiència única, es fa necessari agrair la excepcionalitat de que el camí i els esperits de la naturalesa t’hagin portat fins a aquest indret, entre aquesta gent i puguis formar part activa d’aquesta cerimònia, no com a espectadora si no gairebé com a membre de la comunitat.

El ritual del Icpx Fixa Ñi, l’Apagada del Foc del poble Nasa, a la comunitat del Cabildo Indígena de Corinto. Neteja i cura d’energies negatives a través de les plantes, la dansa i l’Avi Foc.

Una bona part de la comunitat, uns 200 indígenes nasa, reunits al voltant del foc sota la tulpa –la maloka. El sol s’està ponent entre núvols, deixant entre-passar una espessa lluentor rogent. Els ancians i thé walas, metges tradicionals, alguns locals i alguns vinguts d’altres comunitats, complauen amb la seva presència, severament disposats a tractar amb energies i esperits de diversos tipus. Els més experimentats fan una introducció; mambejarem la eçç, la coca, amb concentració, es tracta de reunir i expulsar totes aquelles malalties del cos i l’esperit: el malestar, l’egoisme, la ràbia, els vicis, la deshonestedat. La llum vermella al cel, expliquen, augura sang a la comunitat, que està actualment immersa en un procés d’alliberació de terres conquistades per la canya del terratinent. I ja és un senyal significatiu que les autoritats tradicionals del Cabildo, que han de ser els amfitrions primers, arriben tard, per què se’ls han allargat altres activitats. Però arriben. I tocarà doncs, netejar amb dedicació i sensibilitat. Un discurs intens i eloqüent del Mayor Aureliano, un senyor d’àurea infalible i extremadament respectable, ens revela informació universal:

Estem en una era de molta energia negativa. D’explotadors de cultures i matèries primeres. I aquest és el temps d’ells i ells mateixos ens ajudaran a alliberar-nos de totes les energies negatives. Quan parlem d’energia negativa estem pensant en la gent que no ens estima, que té tots aquests mals esperits. En l’odi, l’enveja, l’ambició, la mandra, tot el que tots tenim. Ens concentrarem i demanarem al nostre Avi foc la sanació, l’Avi Foc que està connectat amb el cor  de la Mare Terra i del nostre Pare Sol, i ells estan convidats perquè sanin els nostres cossos, les nostres famílies, els individus però també perquè sanin el nostre territori. És veritat que cada cop hi ha més malalties i quan avui posem intenció en sanar-les, ho farem pensant en nosaltres i el nostre cos però sobretot en la família i la comunitat. Pensant, no només en Corinto sinó en tot el poble Nasa, en tot el territori, en tots els altres pobles i en la Mare Terra. Hem convocat al nostre Avi Foc perquè les cremi. Estan les nostres tulpes, les pedres sagrades, la mare, el pare i els fills, la llenya, tots tenen una força espiritual per ajudar-nos. Perquè l’essència de nosaltres és aquesta. Som icpx, foc, som yuhj, aigua, som kiwe, terra i som guegia, vent. I som kuatc, pedra, també, sinó ens desfaríem com una gelatina. I avui estem reprenent, recordant, per ajudar-nos. La invitació a tots i totes és a concentrar-se aquesta nit, per netejar amb la coca primer, demanant suport a tots els esperits. Després, no sabem a quina hora, arribarà el moment de la gran dansa. I més endavant intentarem apagar el foc, amb l’aigua refrescada. I quan surti el sol l’estarem encenent de nou, i agraint. Perquè hem d’agrair també als nostres sers espirituals. Així serà aquest prec. I el ritual ja ha començat. Apaguem els mòbils, si us plau, ens interfereixen espiritualment, ens danyen encara que no us ho sembli, i posem la nostra intenció i concentració en la coca, la dansa i el foc.

Rituals indígenes del segle XXI. El Mayor Aureliano acaba amb algunes frases en nasa-yuwe, la llengua nativa. “Pay wex we we”, li contestarem alguns assistents: “gràcies pels consells” o “gràcies per les paraules”.

A través de les plantes

Passa el dinamitzador del ritual, jovial i despreocupat, oferint la coca en un gran sac blanc. Els assistents n’agafarem un bon puny, sempre amb la mà esquerra, i la voltejarem; rodejarem tot el cos, des del peu dret fins l’esquerra, resseguint la silueta de baix a dalt i de dalt a baix. I cap a dins, de cop –a diferència de com ho solen fer a Bolívia, fulla per fulla. Masteguem conscients, sentint el foc que està cercat per tres grans roques, una per la figura masculina del pare, una per la feminitat, la mare, i la darrera representant als fills, que som tots. Els ancians passen oferint de les seves ya’jas –les bossetes de teixit tradicional- diferents plantes sagrades, cada una amb la seva funció. Algunes les afegim a la massa de coca que tenim entre queixals, altres les hem de passejar per la boca, salivant, i després utilitzar aquest líquid que hem segregat com a refresc: escopir-nos-ho a la mà i passar l’essència pel cos, voltejant com abans, i per la corona.

Se senten lleus murmuris entre veïns, que haurien de tenir a veure amb l’exercici energètic en el que està immersa la comunitat. L’última esplendor del sol ha deixat pas als rajos materns de la lluna, a cinc dies de plena, que enlluernen als que estan per fora les palmes de la tulpa. De tant en tant interfereix, fora de lloc, la il·luminació d’un telèfon mòbil. El Mayor Aureliano, veu necessària una intervenció –plena d’amor i precaució-, referint-se a una malaltia que pateixen alguns joves que no saben sentir i mirar el seu més extens voltant perquè passen massa temps direccionant l’atenció a una petita pantalla. Parla de clíniques de desintoxicació de mòbil, i de joves amb gepa de sebú a causa de les males posicions. Seguim mambejant.P1140118.JPG

I arriba l’hora de la primera expulsió. Primer els ancians i teh walas, s’acostaran al foc i amb la mà dreta extrauran la bola de coca de l’interior de la galta, la voltejaran pel cos de nou, de dreta a esquerra sempre, i la llançaran bombejada al foc. Segueix el torn de la yu’beca, l’aigua ardent. N’hi oferiran dos polsims cap a la dreta, a la Mare Terra i a l’Avi foc, dos polsims cap a l’esquerra i després en faran un glop i, refrescant-se la boca, la bufaran, l’escopiran al foc, junt amb les males energies. Quan ja vagin seient de nou els d’esperit vell, serà el torn de la comunitat. El foc es va carregant del més dolent que carreguem tots plegats. Enveges, baralles passionals, rivalitats, contradiccions.

Una segona ronda de coca. És important que el mate de la coca que anem segregant no l’empassem –al contrari del que farien els miners o els que viuen a l’altiplà a 4.000 metres a Bolívia i Perú, per gaudir de les propietats medicinals de la planta sagrada- sinó que l’escopim suaument, doncs aquesta salivera ja va carregant també les energies negatives internes. Tot enfora, sanant. De nou l’expulsió, drets al voltant de l’Avi. I arriba una ronda de chicha, oferta a la Mare Terra abans de prendre’n un poderós got sencer. Hi ha chicha de canya de sucre, d’energia masculina i molt forta de gust, i chicha blanca, de blat de moro, suau, d’energia femenina.

Alguns parlaments més dels teh walas: subratllen la concentració col·lectiva, el respecte, “estem recuperant la nostra espiritualitat, la que ens van arrabassar. Gràcies a tota la comunitat per venir, el foc dóna senyes de que estem pel bon camí en l’aixafament de les energies que no volem, les que sobren per trobar l’equilibri, però encara queda feina”. I així introdueixen la següent fase del ritual.

A través de la dansa

És l’hora d’atacar aquestes males vibracions amb moviments i música, alegres. Un ritme andí, flautes, samponyes i tambors. La dansa segueix, en fila índia –valgui la redundància- al teh wala de més experiència, el Mayor Mariano de Jambaló, un entranyable home gran de viscudes faccions indígenes. Seguint-lo dibuixem una serp en moviment mentre seguim el ritme senzill amb els peus, al batec de la música. Desfilen per la cobra humana dansant, gots de chicha i ampolletes d’aigua ardent. Sempre oferint abans de prendre’n.

Mambejant asseguts amb el foc ja havien passat una o dues hores i dansant fent giragonses, a voltes passant a saludar el foc, en passen un parell més. En la majoria de corbes de la serp humana cada component fa un volta sobre si mateix, diversificant energies. Molta experiència en la dansa guarda el Mayor Aureliano, per tal de que la serp formada per la comunitat no perdi la seva harmonia espiritual ni cap part quedi dividida o embolicada. La resta teh walas i ancians no dansen sinó que resten asseguts, propers al foc, per anar sentint com avança la cerimònia en el camp energètic on ells es troben i que hem creat entre tots. Hi ha crits d’animació, cants, bromes entre amics quan es creuen parts de la cobra –en alguns trams convertida en una festiva conga. Coets també. No per animar la gresca sinó per avisar, invocar, a tots els chxsáw, els esperits a que s’apropin a la zona on se’ls hi està rendint aquest homenatge, per què ens col·laborin en la neteja de la comunitat, en aquest cas la del poble Nasa de Corinto.

Pas a pas, al ritme, fins que para la música i la dansa. I de tornada al foc, moment de reunió i comunió. Els teh walas comparteixen sensacions, intenten expressar com estan responent les energies al nostre ritual, a la nostra petició. Sembla que les que no volem ja estan marxant, poc a poc, però hem d’anar amb compte i seguir concentrats, encara queda una mica per treballar. Després d’uns minuts d’esbarjo i xerrera, anem a per l’última fase; la Icpx Fixa Ñi o l’apagada del foc, i amb ell l’eliminació de les males energies.

A través del foc

El foc crema, pacient, amb flames mitges i espargides entre els nombrosos troncs que estan encesos. L’objectiu d’aquest moment és apagar-lo energèticament, i ho farem activant de nou la cobra i, dansant –que no ballant, en això hi fan força èmfasi els ancians- en una fila que passarà sistemàticament al voltant de la foguera, on cada participant farà un glop d’aigua refrescada amb plantes sagrades i el llançarà, amb intenció de neteja i curació, al foc. Són unes 200 glopejades carregades de la feina que fan les plantes que contenen, les ànimes de qui les expulsen i els esperits del voltant, cada vegada que la serp passa pel foc, al centre de la tulma. Qui sap si passen trenta minuts o dues hores, quan el foc ja es converteix en brasa, cada cop més humit. En va sortint cada vegada més fum fins que finalment se sap extingit, apagat. I en les seves cendres i carbó, mullats, hi ha dipositades aquelles energies de les que ja ens hem desempallegat.

Però la cobra no para; hem netejat la zona de la tulma d’energies dolentes i ja podem dilatar-nos en l’espai. El Mayor Mariano porta la dansa cap a l’esplanada del Saakhelu on hi ha un tronc d’uns trenta metres clavat al mig que acaba en tres branques. És en aquest espai sagrat on l’agost passat es va celebrar aquesta gran cerimònia de pagament a la Mare Terra, el Saakhelu, amb més de 7.000 nases participant en les danses. Imagineu si és gran, doncs, l’espai on aquesta nit, en la que els núvols ja han deixat pas a les germanes estrelles atenuades per la llum de la poderosa lluna, la cobra de la comunitat de Corinto acabarà amb aquest ritual de neteja espiritual. I sembla que hem netejat força; l’energia està transformada, el cel clar i diàfan, la gent receptiva i en harmonia.

Rodegem el tronc del Saakhelu que està adornat, en la seva base, amb un espiral de pedres blanques, representant el tot, l’infinit, la Mare. Ens ofereixen més chicha i en dos trams de la serp el ancians ens ruixen amb un ventall mullat amb aigua refrescada; ens harmonitzen per anar acabant. Formem un espiral sobre nosaltres mateixos. El desfem. Dues vegades. Potser han passat set o vuit hores des que ens hem reunit a la fi de la tarda, quan para la música i para la cobra. Celebració i alegria. És la fi d’una part del ritual.

Les cendres del foc que hem apagat amb les males energies es recullen i els ancians locals les portaran fins als pàrams sagrats, a les altures de la serra. Allà, amb un altre ritual, es deixaran a la bora d’una roca sagrada, perquè s’escampin amb l’altura, el fred i el vent.

La matinada i el nou foc

Ara ens esperen arròs, fesols, i carn d’una vaca que han sacrificat especialment pel ritual, i la invitació de que a les sis del matí ens tornem a reunir per encendre el nou foc que acompanyarà a la comunitat fins a la repetició d’aquest ritual, l’any que ve. Deuen ser les dues de la matinada. I aquestes quatre hores que resten, molts les aprofitaran per descansar, mentre els majors les passen conversant, reflexionant i escoltant algunes cançons d’una catalana mig adoptada darrerament a la que li diuen la mona. Fan una mambejada amb coca col·locant la intenció i invocant les comunitats a participar de l’espiritualitat que s’està reconquistant en aquests últims anys a través de la reapropiació dels sabers ancestrals, que mai han desaparegut, sempre han estat entre els esperits que, alguns, poden escoltar de nou. Unes dotze ampolles d’aigua ardent més tard, comença a sortir el sol. El blau elèctric de l’alba sorprèn als que han resistit la nit, que s’ha escapat tan ràpid, ben aprofitada.

P1140087A les sis, amb el sol ja totalment alçat però força tapat, ens reunim de nou, tot i que som menys; a alguns els ha pogut la son. El Mayor Aureliano i el Mayor Mariano, els més destacats dels metges tradicionals convidats, encenen el nou foc amb l’ajuda d’alguns participants, mig adormits. I passem unes dues hores, al voltant del foc, compartint i aprenent sobre l’espiritualitat nasa i la necessitat de seguir lluitant i resistint contra les forces que l’han intentat i l’intenten acabar. Unes tres rodes de coca i un parell de chicha. I l’aigua ardent que ja no para de girar sense cap esquema. Savis parlaments dels teh walas i també de gent de la comunitat, fins i tot de la mona, que se sent amb una fortalesa molt especial després del ritual i la matinada acompanyant als ancians i vol agrair eternament l’aprenentatge i compartir-ne d’altres adquirits amb altres pobles.

Dansarem al so de la música una breu estona i acabarem al voltant del foc, estenent les mans per rebre’n la nova energia, i així donarem per finalitzat el ritual.

Ja en un altre registre, baixem cap al Saakhelu. La majoria d’ancians i teh walas literalment beguts, doncs no és bona senyal que sobri aigua ardent; podria significar que no se n’ha ofert suficient a la Mare Terra o als nostres cossos, tot purificant-los. Així que segueixen rodant de mà en mà les ampolles, oferint sempre més líquid a la terra del que ingerim.

Cada ànima marxa d’aquest espai renovada, amb l’àurea fortalitzada, el cos renovat, i esperança espiritual. El territori queda energèticament net, per viure un any més en jarmònica comunitat tot i que rodejats d’una societat malalta que hi posa obstacles.

Pay wex we we.

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Potosí: 470 años de sangre y plata

La ciudad de Potosí fue fundada en 1545 por la Corona Española con la única función de explotar la plata del Cerro Rico. Considerada una de las ciudades más altas del mundo, a 4.090 metros, en 1650 era la ciudad más rica y desigual del mundo, con 160.000 habitantes –más que Londres o París de la época-, una minoría de opulenta nobleza y la mayor parte indígenas que extraían en condiciones de esclavitud los metales preciosos que alimentaron viceralmente el desarrollo y el derroche de Europa. Aproximadamente 15.000 personas trabajan hoy en las minas que continúan registrando trabajo infantil, ínfima seguridad laboral y salarios de hambre.
Leyendas a medida del Imperio colonial

La leyenda dice que en tiempos en que el Imperio Inca se había extendido hasta tierras bolivianas el monarca Huayna Capac cometió el intento de explotar las piedras y minerales preciosos del que las habitantes de la región denominaban Sumac Orcko –“cerro precioso” en quechua- pero al hacerlo una voz proveniente de las profundidades de la tierra los advirtió de que aquella riqueza no era para ellos sino “para los que vienen de más allá”. Pocas décadas después, divisaban aquel rico macizo -al que entonces habían pasado a denominar Potojsi; “dio un gran estrépito”- los primeros colonizadores españoles.

Otra leyenda explica que en aquella época un pastor de nombre Huallpa se vio obligado a pasar una noche en aquella montaña porque se había perdido una oveja de su rebaño. Al encender una hoguera para calentarse, Huallpa vio como el suelo empezaba a gotear y derretirse en forma de un brillante líquido mágico y corrió a explicarlo; es de este modo que los españoles interpretaron que la Pachamama había estado guardando el tesoro que almacenaba el Potojsi hasta su llegada. O así es como lo justifica esta leyenda.

Fuera como fuera, en 1545 se empezaba a explotar la abundante plata del que los españoles rebautizaron como Cerro Rico de Potosí, gracias a la sangre y los pulmones de las habitantes originarias de aquellas tierras. Tupaj Yawri, filósofo y lingüista boliviano, enseguida se hace una pregunta, “veamos quien escribió las crónicas y las leyendas? Aquí la gente vivía en la tradición oral, cualquier leyenda que justifique el genocidio y la explotación españolas en América Latina ha sido escrita por ellos mismos, sean franciscanos, jesuitas o monarcas”.
Exterminio masivoP1100623.JPG

Según cifras del historiador Darcy Ribeiro, se calcula que entre 25 y 30 millones de personas vivían en la región andina precolonial –norte de Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, sur de Colombia- y unos 70 en toda América Latina. El año 1650 sólo 3,5 millones de los llamados indígenas resistían en el continente. La cifra de cadáveres que se estima que ha llenado las fosas comunes y cementerios de Potosí después de trabajar a las minas es de 8 millones aproximadamente.
“No nos podemos ni imaginar cuántos muertos hay bajo esta tierra; ahora en junio, haciendo obras en una plaza, encontraron una fosa común de la época colonial con más de 60 cadáveres”, explica Juan Luis, un exminero vecino de Potosí.

Las venas abiertas de Potosí

“En Potosí la plata ofreció motivos de tragedia y de fiesta, derramó sangre y vino”, explica Eduardo Galeano en Las venas abiertas de América Latina; “era la pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la tierra”. A pesar de que el poder colonial español la exportaba como propia, la plata potosina iba a parar a
las grandes riquezas de banqueros alemanes, franceses e ingleses con quienes la Corona estaba endeudada. Por otro lado esta última iba pagando el envío de mercancías no españolas que satisficieran las necesidades del Nuevo Mundo y la continúa expansión colonial; “España tenía la vaca pero otras tomaban la leche”, en palabras de Galeano.

Durante los siglos XVI y XVII Potosí era el centro de la vida colonial. La población del Alto Perú, lol que hoy es Bolivia, era superior a la del territorio de la actual Argentina –hoy Bolivia no llega a los 11 millones de habitantes mientras Argentina tiene 42-, el ciclo de la economía colonial que iba de la extracción de la plata a la fundición y la elaboración de la moneda funcionó hasta el siglo XVIII.

La herencia en derechos humanos

Bolivia, como la mayoría de países de América, no sólo ha sido víctima de la colonización –extractivismo, saqueo, exterminio y explotación natural y humana- sino que posteriormente ha tenido que intentar compensar el no-desarrollo industrial compitiendo con potencias ya maduras, las occidentales, y con gobiernos y doctrinas que siguen sin rescatar sus usos y costumbres ancestrales, que distan de aspirar a tal desarrollo.
En tiempo de la colonia, en el Cerro Rico de Potosí siete de cada diez indígenas de las que subían a trabajar en la montaña desde zonas cercanas no bajaban nunca más y algunas morían por el camino. En aquella época los terratenientes compraban tierras con derecho a la propiedad de los habitantes autóctonos que hubiera dentro. En sus crónicas, en 1550, el fraile Domingo de Santo Tomás describía las minas potosinas como “la boca del infierno” donde “los indios eran tratados como animales sin amo”.
Se los hacía trabajar manualmente durante más de 15 horas seguidas y a veces no salían de las excavaciones durante tres días, soportaban temperaturas heladas al exterior de la mina y calores infernales en su profundidad, y con todo eso siempre expuestos a derribos y otros accidentes. Para algunos mineros las condiciones de hoy no son muy diferentes. “Aquí sólo hay una mina que ha incorporado maquinaria, el resto sigue funcionando igual que hace 500 años, manualmente”, se lamenta Juan Luis.

Cooperativas a veces abusivas

De trabajar en condiP1100362.JPGciones de esclavitud y más adelante en clandestinidad, hoy la mayoría de compañías mineras bolivianas han pasado a formar cooperativas, que a pesar de su nombre a menudo sólo garantizan un salario equivalente al valor de los minerales que cada individuo o pequeño equipo de trabajo consigue extraer. Cada trabajador se tiene que comprar su propio material y equipamiento laboral –carretilla, vestido, casco, dinamita; nada barato- y los horarios dependen del que una quiera o necesite ganar. Además, dependen siempre del precio al que el estaño, la plata o el metal que encuentren se esté cotizando en las bolsas internacionales, un condicionante totalmente alieno a sus capacidades. El hecho de que sea totalmente incierto lo que se pueda llegar a ganar hasta fin de mes aumenta las horas de trabajo, o de explotación, porque uno siempre piensa que aquel día puede tener suerte y encontrar una veta de una ley más alta. “Lo peor es que cuando un día encuentran un buen metal, el día siguiente aparecen con un coche deportivo”, se sigue lamentando Juan Luis.
Aproximadamente un 50% del colectivo minero de Potosí trabaja en la mina por pertenecer a familias urbanas de esta tradición. La otra mitad son emigrantes de las zonas agrarias que se dirigen a la ciudad en busca de mejores condiciones que las que sufren en el campo y acaban haciendo jornadas quizás más duras en la mina. La mayoría de barrios mineros, como El Calvario de Potosí, consisten en varias hileras de viviendas de ladrillo de una o dos habitaciones donde viven familias a menudo numerosas. La antropóloga Pascale Absi afirma que en estas realidades sociales predomina la figura masculina “bebida, arrogante y adúltera, herencia española”.

Huérfanos en la minería

Cada boca de mina tiene también una familia guardiana, que vive a las alturas vigilando la entrada y las herramientas. Es el caso de la familia de Samuel, un niño de once años que, desde hace 3, cada tarde cuando llega de la escuela trabaja en la mina Grito de Piedra seleccionando minerales. Con su salario de unos 200 bolivianos al mes -26 euros- y el que su madre cobra para vivir en la casita guardiana de la boca, se alimentan ellos dos y dos hermanas más pequeñas. “Vivíamos todos en el campo, pero a mi padre se lo llevó Satanás –la bebida- y los tres más pequeños vinimos aquí con mi madre”, explica a la salida de la mina con las manos llenas de polvo.

Es una de las crueldades más grandes de este oficio: la muerte prematura por el mal de mina o silicosis de muchos hombres obliga su familia a recurrir a la mano de obra de sus hijos; hace falta el salario que ya no entra y el trabajo en la mina ya está asegurado. No es este el caso de Samuel pero sí el de los aproximadamente 300 niños que trabajan actualmente en las minas del Cerro Rico. Samantha Hubbart, una educadora social voluntaria estatunidenca, explica que “es cierto que cada vez ha
y menos trabajo infantil pero también es cierto que cada vez se esconde más el que sigue habiendo.”
Padres que resisten a la silicosis, la inhalación de gases tóxicos mortales o cualquier accidente relacionado con dinamita o desprendimientos, también llevan sus hijos a empezar a aprender el oficio los fines de semana y durante las vacaciones escolares. Y a menudo, la atracción por el dinero o la necesidad se impone rápidamente a los estudios.

A pesar de todo ha mejoradoP1100465.JPG

“Carrero, rescatiris, perforista… yo he hecho de todo en la mina, entré como un Don Nadie y acabé siendo perforista, que son los que más cobran y los que menos viven. Pero en un accidente me hice polvo la pierna y no he podido trabajar más. Y yo aun tuve suerte, ante mí vi morir un chico de 19 años”, narra Juan Luis. “Pero digan lo que digan la minería está mucho mejor hoy en día, yo ganaba un buen salario, se puede ser minero y pertenecer en la clase mediana.”

Sin duda este colectivo vulnerable ha vivido mejoras en los últimos 500 años pero a una lenta y difícil velocidad.

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Cuando escucharse es fluir

La recoge a la salida de la blanca Popayan un atractivo hombre que no aparenta sus 70 años, que vivió i trabajó en Madrid 22 de ellos, de los que cobra hoy la pensión española, de la que le regala a ella 50.000 pesos para su hermoso camino “de arte y libertad”.

Después es Manuel quien sigue camino con ella, le pide de hacerse una selfie en la cabina del camión que conduce desde los 14 años, hoy transportando chatarra.

Por último, una camioneta cargada con planchas de madera la sube en el porta-cargas, de modo que no hay conversación posible, los 30 km que le faltaban hasta el pueblecito de Silvia. El frío va aumentando con la altura y la velocidad, lágrimas resbalan hacia las orejas con el viento tenaz, con su rostro al descubierto adorando el verde y la intensidad del paisaje.

Mercado al estilo andino. Población nativa: sombrero de copa negro, poncho azul y rojo, falda azul hasta media pierna -mujeres y hombres- y, curiosamente, botas negras de piel brillante, cada cual de distinta marca. Son los Misak o Guambianos. Observa, retrata, pregunta. Le sirven un sancocho rico y caliente, con arepas y agua panela.

Siente que ya es suficiente, que no pasará la noche allí. De vuelta a la carretera después de una vueltecita más por la pequeña población caucana un señor con carro aterciopelado la lleva hasta el desvío a otro pequeño pueblo, Cajibio. Barajaba en su mente la opción de volver ya a Popayán, pero parece que siente que es allí donde tiene que ir. Las guerrillas, los paramilitares, los militares, el Estado, “todos son lo mismo”. La guerra, la paz. A menudo la conversación con los tripulantes de las naves que la transportan se va para estos pastos, pues a ella le interesa y el tema está en el imaginario constante de cualquier colombiano desde hace 50 años.

Una vez en el desvío empieza a caminar, como siempre, pues si se quiere avanzar no hay que parar nunca, aun cuando la distancia que se quiera recorrer sea de 300 km, 20 pasos son significativos. Y como siempre, a pocos pasos y a dedo levantado, para una moto con más un buen hombre dispuesto a concederle un amable pasaje.

Ya en Cajibio encontrará la enésima compañía para llegar a su destino, es una muchachita de 18 años que se dirige a la finca de su familia en bicicleta. Su casa queda unos metros más adelante que el destino de la caminante, y interesada por mantener una conversación con una extranjera peculiar la muchacha anda con ella, arrastrando la bicicleta a un lado, los por lo menos 3 km de camino. Hablan de lo que se supone que se debe hacer en esta sociedad y de lo que se supone que se debe hacer en la vida perteneciendo a familia campesina. Hablan de hacer algo diferente, hablan de la libertad y hablan de la biblia. Y andando y aprendiendo la una de la otra, sin darse cuenta ya se encuentran con el cartel, “Ecoaldea La Atlántida”.

Ahí están sus hermanos, sudados, recién salidos de una ceremonia de Temazcal. Falta solo uno, que está, pero resta y restará por 4 días en ayuno absoluto -alimento, agua, habla, contacto humano, entretenimiento- en una montaña cercana, en su misión, la búsqueda de la visión. Los Lakota, cultura nativa del norte de América, sostienen este rito, el “llorar por una visión”, por el que muchos espíritus hasta este siglo XXI sienten la voluntad de pasar.

Rica y espléndida comida, pues se alimentan todos ellos por los hermanos que están en la búsqueda. Cada mordisco, cada trago, cada pensamiento, es apoyo energético. Más tarde cantos con tambor, abuelito fuego, suaves punteados de guitarra, tabaco sagrado, rape expansor del tercer ojo. Se ofrecerá para guardar el fuego durante la madrugada y luego, finalmente, dormirá después de más una riquíssima jornada caminante.

Y pasaron una vez más el sol, la luna y las estrellas.

Se despierta con un calor y un cariño especial. En seguida reconoce la procedencia del calor; tiene un cálido poncho puesto por encima que la ha ayudado a descansar sin la interrupción del frío del alba. El cariño debe ser sin duda de la persona que se lo puso. Abundante y colorido desayuno. Cierra los ojos antes de abrir la boca y proyecta la imagen de un recuerdo. El recuerdo de lo que un día miró fijamente y al mismo tiempo el recuerdo de lo que luego fue una visión; el recuerdo del ojo de su lindo hermano que debe estar, quizás, observando la corteza de un árbol, sintiendo hambre, sed o frío. Ese ojo azul penetrante, con un círculo más claro alrededor del iris. Para él, pues, el alimento que se dispone a masticar, saborear y ingerir.

Se baña junto al bosque, toca su guitarrita, ayuda a la divertida señora Mariela, local de Cajibio, en la cocina, y pronto llega la hora de entrar al útero de la tierra. Algunas medicinas, San Pedrito, Mambe, antes de agacharse, besar la Madre y entrar arrastrándose, honrando el suelo, a la cabañita del sudor para empezar con un rito más de Temazcal. Encabeza la ceremonia un erudito hombre de saberes chamánicos de varias tierras. Está presente pero fuera de la barraca, su padre, de origen Lakota, de Dakota del norte, EEUU, sabiduría y experiencia. Cumpliendo con la profecía, se encuentra también dentro el Temazcal un ser fuerte y severo, un hombre medicina de tierras antioquinas. Águila y Cóndor juntos en el calor del útero, quien sabe si cocinando la nueva era.

Las piedras, guardianas de la memoria, van entrando, ardiendo, al centro del círculo. Encima de ellas chispean y humean las hierbas medicinales. Su esencia acaricia su olfato. Reconoce y agudiza sus sentidos la Salvia. Una voz fina femenina entona una melodía curadora. Cantos colectivos, discursos reveladores. Y se cierra la entrada, o la salida, al mundo exterior. Quedan dentro el calor y la oscuridad maternales. Y agua. Agua y fuego. Agua y fuego. Agua y fuego en el Temazcal. Vapor por todo, por todo el espacio, por todo el cuerpo, por todos los órganos. La piel, el más grande de ellos, empapada, agradecida.

Son cuatro rondas. Limpieza, sanación, aprendizaje, redención. Ella siente una inmensa gratitud por estar entendiendo un poco más. Al salir de ese útero sagrado de la Madre Tierra renacerá, con un poco más de paciencia aplicable en su deseo y ansia de transformación. Con un poco más de equilibrio en su espíritu revolucionario. Con un poco más de armonía y un poco menos de agresividad. El aire libre después de esa concentración de calor y energía parece otra dimensión. Y el agua fría sobre su piel suavizada por el vapor, no parece, es purificación.

Abrazará fuerte a su hermana, nacida en Canadá, ambas se sienten espejos la una de la otra a veces. Esta vez, sincronizadamente sin contarse previamente sus intensiones, agarraran cada una su libreta y su lapizera, dispuestas a dejar constancia empírica de algunas revelaciones. Sonríen al verse una vez más reflejadas. Son jóvenes y esponjosas; quieren absorber y absorber.

Y más saborosa comida, y más armonizadoras canciones y la luna, a pocos días de reflejar su plenitud. Siente a su amigo buscador, y procura la manera de establecer, a través de la conexión que ya crearon hace un tiempo, un canal de energía entre los dos. Sentirá él que ella está allí? Es su ego, llamándola. Decide que puede ser un canal unidireccional, de su buena energía, de su calor, de su satisfacción alimentaria, de su amor, hacia él.

Dormirá con dos de sus hermanos, Canadá y Guatemala, a los que más cariño les tiene, abrazados, acariciados. Igual que sus cuerpos, sus energías se mezclaran bajo las mantas, y con ellas sus sueños. Valora lo hermoso de despertarse suavemente, aun enredados, y contarse los sueños, aun recientes en el recuerdo. Unos proféticos, otros picantes.

Partirá antes de que el sol esté muy alto, con tiempo de aprovechar el día en otro lugar.

Imaginen, en los últimos dos jornadas, cuantas personas se cruzaron en su camino, cuantas sensaciones nuevas, cuantos lugares, cuantas especies de fauna y flora, cuantas culturas, cuantas voluntades surgidas…cuantas experiencias acumuló.

Y no es la más afortunada?

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Hacia el útero de Colombia

Hacia la Laguna de la Magdalena. En la estrella hídrica, el Macizo Colombiano, donde nacen las venas de estas tierras, el Magdalena, el Caquetá, el Cauca, el Putumayo, el Patía.

A veces el piso del camino nos parece tan bonito que no deseamos siquiera pisarlo. Pétalos de colores, frutos, cortezas,piedras de formas mensajeras.

A veces el entorno es tan hermoso que no queremos avanzar sino quedarnos maravillados, observando.

A menudo, como el que quiere mirar continuamente al público mientras lee o recita, nos invade la voluntad de caminar mirando hacia el cielo, hacia las montañas, las praderas, la selva, los páramos que cruzamos. Pero bien tenemos que prestarle nuestra sensibilidad y atención a las piedras del camino para no tropezar. 

Algunas veces miramos atrás e incluso nos pasa por la cabeza la idea de parar, dar media vuelta y deshacer el camino ya andado, por temor a la incertidumbre del que queda por delante. 

Y no, nadie dijo que el camino pueda ser siempre como el fluir del río. Pero podemos ser víctimas de todas esas sensaciones y aun así continuaremos caminando. Porque ella sigue allí en el horizonte, firme. La Utopía no descansa, nos observa acercarnos.

Consciencia en cada paso.

 

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La Bogotá del contraste

Una competición para ver quién hace más ruido en las avenidas de Bogotá. Hay que resaltar, repetir continuamente qué vendes, talvez ridiculizar una trabajadora disfrazandola de conejita. Parece que no es tan fácil ofrecer calidad porque el comercio es la vía menos difícil de muchos para sobrevivir. Pero hay muchas Bogotás, ésta es una.

Pedir limosna se ha normalizado, banalizado: si se juntaran llenarían la Plaza Bolívar, podrían exegir dignidad. En el Chorro de Quevedo no pasan diez minutos sin que te vengan a ofrecer las mil y una poesias a cambio de unas monedas.

En el transmileneo (el metro-bus) se respiran cansancio, rutina y problemas familiares, de salud. Oscura la ropa, densa la energía.
Callejones, hermoso arte en las paredes, olores, deshechos, personas maldurmiendo sin haberse preocupado de encontrar un rincón para hacerlo. Inseguridad, ganas de reclamar justícia.

Sin embargo los museos, esplandorosos, majestuosos, gratuitos los domingos. Espacio, luz. Contrastes a un muro de distancia, como ya es habitual en las macro-ciudades latinoamericanas.

Junto a un argentino que votó a Macri porque creia en el cambio que ello suponia, aprendemos que en 1748 murió una tercera parte de la poblacion europea a causa de la peste negra. Auguramos en un futuro próximo una actuación de ese estilo por parte de la naturaleza maltratada por el ser humano, al fin y al cabo por el ser humano maltratado por el ser humano.

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